En Semana Santa hemos visitado Sicilia y volvemos muy contentas. Es una isla preciosa, con elementos muy variados e interesantes. En ella pasamos 8 noches, 9 días, y os podemos asegurar que nos hemos dejado mucho por ver.
La agencia de viajes Trinakria Tours nos buscó los mejores alojamientos posibles, eran casas con mucho encanto, sicilianas, restauradas y atendidas por sus propietarios que han sido atentos y encantadores, ayudándonos, con buena información y su atención personalizada.
La agencia de viajes Trinakria Tours nos buscó los mejores alojamientos posibles, eran casas con mucho encanto, sicilianas, restauradas y atendidas por sus propietarios que han sido atentos y encantadores, ayudándonos, con buena información y su atención personalizada.

El solicito Francesco, el propietario del b&b de Agrigento, nos recomienda la mejor
En Terrazze di Montelusa nos ofrecieron un desayuno espléndido en unas terrazas llenas de flores, desde las que se divisaba el Valle de los Templos que visitamos y al fondo el mar.
Desde allí nos resultó muy interesante la excursión a los "vulcanelli" curioso fenómeno asociado al vulcanismo, donde hierve el agua y forma pequeños conos en el terreno arcilloso. El espectáculo del campo siciliano es maravilloso, con las montañas dibujadas en varias hileras y ahora, especialmente en primavera, muy verde, lleno de flores.
Desde allí nos resultó muy interesante la excursión a los "vulcanelli" curioso fenómeno asociado al vulcanismo, donde hierve el agua y forma pequeños conos en el terreno arcilloso. El espectáculo del campo siciliano es maravilloso, con las montañas dibujadas en varias hileras y ahora, especialmente en primavera, muy verde, lleno de flores.

En Ragusa Ibla, nuestro segundo destino, nos alojamos en Al Sakali, donde Antonio y Giovanna han acondicionado el ala de un palacio restaurado para recibir a sus huéspedes. Desde las habitaciones teníamos una vista increíble del pueblo encaramado a la colina y el valle a lo lejos.

Ibla es una preciosa ciudad antigua, de calles empedradas y edificios impresionantes, imprescindible visitarla de noche, cuando adquiere un tono mágico y atemporal.
Desde allí visitamos los pueblecitos costeros, donde parece que el tiempo se ha detenido -y también el estrés- y en uno de ellos comimos una buena pizza con sardinas, típica siciliana. También nos acercamos a la mítica Siracusa, de imprescindible visita si gusta la historia.
Nos dirigimos después a Ragalna, un pueblo cercano al Etna. Desde allí, con Salvatore y su hijo Javier de Marletta Trekking, subimos al volcán. Impresionante, vimos las fumarolas, nos acercamos a varios cráteres y pisamos nieve, encima del negro profundo de las últimas coladas de lava. Recomendable no perdérselo.
Desde allí visitamos los pueblecitos costeros, donde parece que el tiempo se ha detenido -y también el estrés- y en uno de ellos comimos una buena pizza con sardinas, típica siciliana. También nos acercamos a la mítica Siracusa, de imprescindible visita si gusta la historia.
Nos dirigimos después a Ragalna, un pueblo cercano al Etna. Desde allí, con Salvatore y su hijo Javier de Marletta Trekking, subimos al volcán. Impresionante, vimos las fumarolas, nos acercamos a varios cráteres y pisamos nieve, encima del negro profundo de las últimas coladas de lava. Recomendable no perdérselo.

Para llegar a nuestro último destino, Trapani, tuvimos que atravesar de punta a punta la isla, agotador pero resistimos gracias a las paradas que hicimos. La mejor parada en Taormina, precioso, repleto de flores y chic, con vistas a la bahía y lleno de tiendas y turismo con dinero.

Llegamos a Trapani el día de su nombrada procesión de Viernes Santo. Nos sorprendió la de gente que había y sobre todo lo bonita que era la ciudad. No esperábamos encontrarnos con una ciudad con edificios e iglesias barrocos con amplias avenidas donde cenamos pescado en un típico local siciliano.
Si la catedral de Monreale cumplió nuestras expectativas, imprescindible su visita, también Erice y Segesta estuvieron a la altura de lo que esperábamos, pero no pasó lo mismo con Palermo. La capital siciliana nos decepcionó, tan grande con tantos monumentos e historia pero tan descuidada. ¡Una lástima!
Y aquí finalizó nuestro periplo siciliano, superamos la prueba de la conducción, difícil en una isla donde los conductores ignoran el código de circulación por sistema, nos sobrepusimos a los contratiempos, gracias al auxilio de Boris y Giovanni de Trinakria Tours, y nos llevamos un grato recuerdo de la isla y de sus hospitalarias gentes y un gran deseo de poder volver pronto a visitarla y recorrerla de nuevo.
Si la catedral de Monreale cumplió nuestras expectativas, imprescindible su visita, también Erice y Segesta estuvieron a la altura de lo que esperábamos, pero no pasó lo mismo con Palermo. La capital siciliana nos decepcionó, tan grande con tantos monumentos e historia pero tan descuidada. ¡Una lástima!
Y aquí finalizó nuestro periplo siciliano, superamos la prueba de la conducción, difícil en una isla donde los conductores ignoran el código de circulación por sistema, nos sobrepusimos a los contratiempos, gracias al auxilio de Boris y Giovanni de Trinakria Tours, y nos llevamos un grato recuerdo de la isla y de sus hospitalarias gentes y un gran deseo de poder volver pronto a visitarla y recorrerla de nuevo.
Esperanza, Montse, Olivia y Pura – Abril 2011












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