Las vacaciones continuaron hacia el "grandioso Etna", en ruta visitamos pueblos medievales, muy bonitos y llegamos por la tarde a Siracusa, ciudad no muy leja del Etna, nada mas aproximarnos ya se veía al volcán respirar humo. En esos días la luna estaba llena y el alojamiento era perfecto. Era el día 10 de septiembre, cumpleaños de Antonio y día donde le tenia preparada una cena sorpresa de pedida de matrimonio en la casa donde nos alojamos. La cena fue PERFECTA, los anfitriones mejores no podían ser, los platos típicos sicilianos que nos pusieron estaban deliciosos y, durante el postre, una tarta de pistacho y chocolate servido junto con el champagne, Antonio se adelantó y sacó un anillo para pedirme que me casara con él, antes de contestarle le dí su regalo, unos prismáticos para que pudiese contemplar toda la belleza de la zona, y le pedí que se casara conmigo, los dos dijimos "SI", con el Etna de testigo.
Al día siguiente hicimos la ruta de los pueblos de la falda del Etna, todos muy bonitos, la mayoría medievales. Una de las iglesias que vimos estaba construida con roca negra volcánica, al igual que muchas de las casas de la zona. Laderas de pistachos y unos cementerios muy, muy bonitos con unas vistas preciosas, todos en las laderas (a mi me encantan los cementerios). El segundo día en la zona lo dedicamos al Etna, donde subimos en funicular, y 4 x4 hasta la cima. La gente de la zona convive con el Etna de una manera muy natural, forma parte de sus vidas, sin tenerle aparentemente miedo. Lo que menos nos gusto y nos pareció indignante fueron todos los lados de la carretera llenos de bolsas y bolsas de basura, todo hecho una porquería. Por la tarde fuimos por la costa hasta Taormina, pueblo turístico donde los haya, imposible de estar e imposible de gastar, todo carisimo. Bajamos hasta Catania recorriendo los pueblos de la costa, donde volvimos a encontrarnos mas bodas (seria un presagio, jejjeje) bodas de lunes, curioso!
Al día siguiente nos fuimos otra vez de ruta hacia la zona de Trapani, pasando por San Vito lo Capo y por Segesta; Este lugar me enamoró, el templo y el teatro son de lo mas bonito que he visto. El teatro te transporta a la época donde pudieran estarse representando obras de tragedia con el fondo verde, y extendiéndose hasta el mar, muy bien conservado. Y el templo emergiendo de la colina al atardecer, metiéndose el sol por entre las columnas, ¡sin palabras!. Llegamos a Don Carlo (el B & B) y la piscina dejaba que nos relajáramos de ese día tan intenso y tan caluroso. En este alojamiento hay muchos gatos y puede resultar incomodo, sobretodo si eres alérgico al pelo lo puedes pasar mal.
Nuestro último día completo en Sicilia lo empleamos para visitar Selinunte, también sin palabras! El un sitio privilegiado donde está ubicado, justo al lado del mar, lo rinde MÁGICO. Cuando te pones cerca de una de esas piedras caídas, que en su dia fueron parte de un templo, te sientes una pulga, algo diminuto, no te explicas como pudieron conseguir construir esos monumentos con los medios que tenían. Por la tarde fuimos hacia las salinas, Trapani y el inalcanzable pueblo de Erice. ¡Que subida! ¡que mal rato! pero al llegar arriba comprendes muchas cosas sobre los libros que lees de aventuras en la edad media. Un pueblo muy turístico también, pero muy bien conservado.
Y fin de nuestras vacaciones, conociendo solo una pequeña parte de Sicilia, y con ganas de dedicarle otros días de vacaciones. Cada parte de la isla es distinta. El idioma hace que no te sientas mal, ya que lo entiendes perfectamente. Su gastronomía riquísima. Por cierto, los dueños del Don Carlo, también son expertos cocineros y pudimos comprobarlo con una exquisita cena que nos prepararon.
Sicilia es una gran isla para descubrir, donde el sol te hace siempre compañía.
Esta es la historia de nuestra pedida de mano...y por cierto el 16 de junio del 2012 ¡NOS CASAMOS!

























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