lunes, 8 de mayo de 2006

Descubriendo el interior de Sicilia durante la Semana Santa

3 chicas que viajaron a Sicilia con www.shinesicily.com esta semana santa, nos enviaron su relato de viaje!!
Gracias Carolina & co. - nos ha gustado mucho y estamos muy contentos de que os haya gustado la isla!!
Carolina dijo: Partimos de Madrid rumbo a Palermo. Por delante ocho días de viaje…Scopello es nuestro primer centro de operaciones, en el noroeste de la isla. El camino tortuoso que lleva a la casa rural merece la pena, aunque solo sea por el lujo de despertarse con hermosas vistas al mar y desayunar en un decorado de ensueño. La amabilidad de los chavales de Casale Corcella va más allá de la pura cortesía. Y, justo al lado, la reserva natural de Lo Zingaro, un pequeño paraíso que ha conseguido salvarse de la plaga de la urbanización.

Primera visita obligada: Palermo. Es la capital de Sicilia, pero nada que ver con una ciudad industrial ni una city al más puro estilo occidental. Palermo tiene ese toque especial de las ciudades en las que las culturas se mezclan como ingredientes para conseguir una salsa de gusto característico e irrepetible: Occidente y Oriente, ocio y negocio, glamour de tiempos pasados y encantadora decadencia, tráfico imposible y paseos laberínticos, tiendas de diseño italiano y tenderetes en mercadillos callejeros
Palermo es una ciudad cálida que representa la riqueza del mestizaje y por la que merece la pena pasear; no deja impasible. Perderse por sus callejuelas descubriendo una joya arquitectónica en cada esquina (casi nunca en buen estado de conservación, todo sea dicho…), o una estampa pintoresca; entretenerse en los puestos de fruta, verdura y pescado; recorrer el puerto; mezclarse con la gente…
De vuelta a casa, cena en Castellammare del Golfo, un pequeño pueblecito pesquero en el que saborear un buen couscous con pescado y unos deliciosos mejillones mirando al mar.
El segundo día de viaje bajamos por la costa oeste de la isla hasta Selinunte. No nos dejamos desalentar por las carreteras, el recorrido es increíble. La primera parada es Erice, un tranquilo pueblecito en lo alto de un monte.
La zigzagueante subida hasta allí es todo un espectáculo. Paseando por sus calles peatonales disfrutamos de sus cortili, patios decorados con preciosos mosaicos, del castello, de sus
iglesias y del campanile. La única pena son las antenas de telecomunicaciones que alguien decidió colocar en la entrada del pueblo y que chirrían. ¡Aaaaaaaaag!
Desde Erice nos dirigimos hacia Trapani, una ciudad griega, cartaginesa, romana, árabe, normanda y aragonesa, todo a la vez, bañada por el Tirreno a un lado y el Mediterráneo al otro. La influencia de todas estas civilizaciones se puede descubrir paseando por el centro. Por lo que nos contaron, la celebración de la Copa de América ha dado cierto impulso a Trapani.
En este pueblo descubrimos un curioso sistema de poleas del que se sirven para subir la compra a casa. ¡Genial!
Camino de Selinunte pasamos por pueblecitos como Marsala (conocida, sobre todo, por su vino dulce) o Mazzara del Valle, entre otros.
Por fin llegamos a Selinunte. Nos habían recomendado visitarlo al atardecer y no se equivocaron. Ver la puesta de sol desde las ruinas o desde la playa que se encuentra al lado del parque arqueológico es una experiencia única. Sobran las palabras…
El recorrido nos ha llevado todo el día, por lo que decidimos regresar por la carretera interior, una autovía que nos lleva de vuelta a Scopello en algo más de una hora.
El tercer día de viaje cambiamos de cuartel general y ponemos rumbo a Sant’ Angelo Muxaro, en la provincia de Agrigento. Hoy toca el interior de Sicilia, sin duda el gran descubrimiento del viaje. No podemos imaginarnos lo que nos espera…
El día anterior nos había quedado por visitar Segesta, por lo que decidimos hacer allí una primera parada.
Así como Selinunte conviene visitarlo al atardecer, para ver las ruinas de Segesta es mejor la luz de la mañana, quizá por el color de las piedras.
Según vamos adentrándonos en la isla, el paisaje se va volviendo cada vez más verde. Nada más lejos de esa imagen árida de los campos sicilianos que muchos teníamos. Aunque algunas ¿carreteras? interiores son casi impracticables, es más que recomendable recorrerlas despacito, disfrutando de los paisajes, los valles, los pueblecitos salpicados como en un cuadro. Y haciendo pequeñas paradas para saborear la hospitalidad y amabilidad de la gente.
Una anécdota: en un momento del camino nos despistamos y no teníamos muy claro por dónde seguir. Preguntamos a alguien que nos acompañó gran parte del camino y, cuando no pudo seguir, paró a otro coche para que nos guiara hasta nuestro destino. Luego nos dimos cuenta de que se había desviado de su ruta para asegurarse de que llegábamos bien. Alucinante...
Sobra decir que los seguidores de Coppola pueden acercarse hasta Corleone, aunque el pueblo no tiene mucho más que ver además del cartel en la entrada… Por cierto, justo al día siguiente de pasar por allí detuvieron a Bernardo Provenzano 40 años después. También es casualidad…
Cuando llegamos a Sant’Angelo Muxaro tenemos la sensación de haber conocido la verdadera Sicilia, esa que no sale en las guías, que nadie suele recomendarte, la que todo el mundo sacrifica en favor de la costa. Y, aun a riesgo de que la gente la descubra, no podemos dejar de destacarlo.
En Sant’Angelo nos espera Piero, que nos conduce hasta una auténtica casa siciliana donde pasamos las dos siguientes noches. Por cierto, este chico fue nuestro ángel de la guarda, pendiente de que tutto fosse ok a cualquier hora… Para conocer a fondo esta zona, disfrutar de la arqueología, la espeleología, el folclore y la naturaleza de la zona, los chavales de Val di Kam son los más indicados.
Y cómo íbamos a olvidarnos de los suculentos desayunos en una bucólica cesta con los que nos despertábamos por la mañana. Altamente recomendable para golosos…
El pueblo de Sant’Angelo Muxaro se encuentra en una zona de naturaleza espectacular. Tiene una interesante necrópolis, mágica cuando la iluminan, y algunas cuevas para los amantes de la espeleología.
Está a unos 25 kms de Agrigento, de visita obligada por su Valle de los templos. Si se tiene la suerte de encontrar pocos visitantes, es fácil imaginarse a uno mismo paseando por la acrópolis. Y los olivos, los almendros, los naranjos… ¡Espectacular!
Después de la caminata bajo un sol de justicia, nada mejor que reponer fuerzas con un típico aperitivo siciliano: embutidos, olivas, alcaparras, tomates secos… Y un buen vino de la zona. Los vinos sicilianos no tienen tanta fama como otros, pero algunos merecen la pena.
Agrigento tiene una interesante mezcla de culturas que se respira por todos los rincones de la ciudad. El casco antiguo, en la parte más alta de la ciudad, es un laberinto de callejuelas por las que te puedes perder durante horas.
Y la costa de Agrigento incluye una parada interesante: la Scala dei Turchi. Las rocas blancas en contraste con el azul del mar tienen como resultado un paisaje alucinante.
Quinta etapa: hacia la zona oriental de la isla. El camino es largo, por lo que nos vemos obligados a saltarnos algunas recomendaciones por el camino: Notto, Piazza Amerina… Quedan pendientes para la próxima visita.
Siracusa es, sin lugar a dudas, LA CIUDAD. La Isla Ortigia es una auténtica mezcla de sensaciones… Eso sí, hace falta abstraerse un poquito de la cara demasiado turística de algunas calles.
Nuestras guías nos advertían de que nunca había tiempo suficiente para recorrer las callejuelas de esta ciudad. Y así es, nos falta tiempo, porque tenemos que seguir nuestro camino hasta el último punto del recorrido: la Casa di Pippinitto, en Santa Venerina, a los pies del Etna.
Esta antigua casa de campo, transformada en alojamiento rural y rodeada de naranjos, es una auténtica gozada. Las amplias habitaciones, los desayunos al sol en el precioso patio…
El dueño de la casa es un enamorado del Etna. Él nos indica cuál era la mejor opción para subir al volcán y las rutas con mejores vistas. Imprescindible calzado de trekking y, según la temporada, ropa de abrigo (estas fotos son del mes de abril…).
La ascensión es una maravilla. La pena es que la nieve nos impide llegar tan arriba como nos hubiera gustado; otra vez será… Por cierto, en el funicular conocimos a un grupo de españoles que volvían por enésima vez a Sicilia. Esta vez el recorrido era monográfico: volcanes activos. ¡Apuntamos la idea para la próxima!
El Etna habría dado para pasar allí varios días, pero ya nos queda poco tiempo… Y otra vez los continuos contrastes de la isla: por la tarde, Taormina.
El pueblo es mágico, entre las nieves del Etna y el azul del Mediterráneo. Es fácil entender por qué muchos pueblos lo eligieron como lugar residencial. Y qué hizo que Guy de Maupassant se enamorara de este lugar. El teatro, las vistas desde lo alto del Monte Tauro o los elegantes edificios con sus balcones compensan con creces las riadas de turistas y la sucesión interminable de tiendas de souvenirs.
Desde las playas que hay a sus pies, las vistas de Taormina son una auténtica postal. La costa está salpicada por algunos pueblecitos muy agradables.
Los ocho días de viaje no nos dan para más. ¡¡Ni para menos!! Y, aunque ha sido suficiente para hacernos una idea, nos ha sabido a poco. Nos han quedado pendientes ruinas, castillos, catedrales, islas, playas, valles, volcanes…
En el recuerdo, un cúmulo de sensaciones; una combinación de olores a lilas, a celindas, a almendras y a cítricos; el contraste de los colores del campo y del mar; una mezcla de culturas que nos hace recordar la riqueza del mestizaje; la gente, su amabilidad y su calor; las tertulias callejeras; toda una forma de entender la vida… y la conducción (aunque eso merecería un capítulo aparte). Y mil anécdotas: nunca nos habían pasado tantas cosas en tan poco tiempo.
Aquí va nuestro pequeño homenaje a una experiencia intensa. Volveremos, sin duda…

4 comentarios:

  1. Estoy por viajar a Sicilial, leer esto me pareció re interesante.

    ResponderEliminar
  2. Voy a Sicilia éste próximo mes de Agosto, y me ha encantado el relato. Que bonito tiene que ser y que ganas de llegar! ;-)
    Gracias.

    ResponderEliminar
  3. Anónimo11:48 a. m.

    AÚN NOS QUEDA UN MES PARA IR Y ESTAMOS DESEANDO " NO " VOLVER DE ALLÍ..QUE GANITAS..

    ResponderEliminar
  4. Anónimo7:16 p. m.

    Vamos a visitar sicilia el 4 de noviembre. Tenemos pensado visitar Palermo, Agrigento, Siracusa, Piazza Armerina, Taormina, Catania. Seria posible contratar un tours? o es mejor alquilar una auto?. Estaremos 7 días pues de ahi viajamos a Genova. Mi mail es: elenadibello@yahoo.com.ar
    Desearia alguna sugerencia y/o propuesta.

    ResponderEliminar