domingo, 28 de enero de 2007

El Viaje de los Sentidos

Articulo escrito por FLOR SANCHEZ

Tengo que reconocer que la lectura de uno de estos blogs fue lo que nos decidió a contactar con Boris y ShineSicily.com para organizar nuestro viaje a Sicilia. Así que como agradecimiento al buen hacer de esta organización queremos comp
artir un poco de lo mucho que nos hemos traído de esta maravillosa isla, de las sensaciones y sentimientos que allí se experimentan gracias al sol, al mar, a la tierra, la gente y a todo lo que han aportado todas y cada uno de los pueblos que se asentaron en esta isla.

Sicilia es el viaje del reencuentro con los sentidos, los colores, los olores, los paisajes, la luz, con nuestras raíces mediterráneas. Es una tierra que te lleva al viaje de los momentos pasados, a sentir el crisol de influencias que conforman nuestra cultura y a entender como el mediterráneo, que todo lo rodea, siempre presente, condiciona una manera de ser y de estar.

Al llegar llama la atención el azul turquesa del cielo, tan penetrante e intenso, en unión con el azul profundo del mar. Ambos mirando junto hacia la luz del sol que cae con dureza sobre la tierra entregada.

Este poderoso sol nos lleva a sentir la fertilidad de su calor en los cultivos de los que disfrutamos en nuestro camino.

Un paisaje entrañable de Sicilia son las grandes extensiones de olivos que nos dan el excelente aceite con el que disfrutamos de la gastronomía. También los viñedos, que nos ofrecen una gran variedad de vinos para degustar, siendo altamente apreciados aquellos que vienen de las vides que crecen al abrigo del Etna, por la fertilidad que regala a la tierra el volcán, quizás para compensar los malos momentos que hace pasar a sus habitantes cuando despierta.

La sal, producto importantísimo en la antigüedad para el comercio y para la conservación de alimentos, florece blanquísima en las salinas como el regalo de la unión del mar y la tierra.

Y el mar mediterráneo que rodea la isla con todo su esplendor y con sus distintos nombres, Tirreno, Ionio, dando con su azul profundo más vida, si cabe, al mezclarse con la luz del sol casi africano. En las tonnaras podemos imaginar como sería la vida de los atuneros, la pesca del pez espada, los pueblos de pescadores, las ciudades portuarias, la cercanía de islas más pequeñas, las playas de aguas cristalinas.

Los Momentos Especiales del Viaje

La reserva natural de lo Zingaro y Scopello. Despertar por la mañana y contemplar desde lo alto de la casa la montaña, el mar azul, el sol y el cielo limpio. Descubrir las maravillosas calas con el agua cristalina fue el mejor primer contacto que pudimos desear.

Nuestra primera comida en Sicilia fue en Castellamare del Golfo y, sin saberlo en ese momento, probamos el mejor cous cous de pescado y la mejor pasta con sarde que comeríamos en todo el viaje. De postre un sorbete de limón delicioso y unos cafés de sabor intenso. Nos encantó este primer contacto con la gastronomía siciliana. Por supuesto también disfrutamos mucho con las gelaterías, pastiserías y panificios donde degustamos auténticas delicias, tanto dulces como saladas, canoli, casata, graniti, latte di mandorla, pizzas, pan cunsatu, pan con sesamo, gelati de mil sabores……

Ver por primera vez vestigios de la civilización griega y descubrir sus magníficos templos unidos, una vez más, al mar y a la tierra con los olivos.

Módica, la ciudad que huele a jazmín.

Por ser Módica el lugar en el que teníamos nuestro alojamiento pudimos comprobar como era la vida tranquila de esta ciudad. Nos cautivó el olor a jazmín que había en sus calles, en los rincones, pues grandes plantas de jazmín estaban por todas partes, inmensas, para transportarnos a olores de niñez.

Conocimos la passegiatta de la tarde noche con las calles cortadas, las tiendas de chocolate y disfrutamos de la mejor y más divertida cena del viaje en la Hostería de Benedetto y de un concierto de música barroca en San Giorgio.

El Barroco del Valle de Noto, patrimonio de la Humanidad.

Tras el terrible terremoto de 1693 el valle de Noto quiso resurgir más esplendoroso e imprimió en la arquitectura de las nuevas construcciones todas las señas del barroco llegando a ser tan característico que se le denomina barroco siciliano. Además de las iglesias, por supuesto, la arquitectura civil llama la atención por sus palacios con los balcones sostenidos por ménsulas sorprendentes en formas y motivos y las rejas curvas que hacen que pasear por las ciudades de este valle descubriendo sus edificios sea una maravillosa experiencia.


Nuestra estancia en el B&B en Santa Venerina, sentir la paz que allí se respiraba, estar en contacto con la tierra fértil del volcán, bebiendo su vino y degustando sus frutas.

Desde aquí pudimos entrar en contacto con algunos de los lugares más emblemáticos de Siclia. Observar las erupciones del Etna nuestra primera noche, pasear por los senderos de lava en buena compañía, la gole de Alcántara, Siracusa con su teatro griego y la isla de Ortigia con la fuente Aretusa y sus plantas de papiro, referencia de la antigüedad, y aunque la meteorología nos negó una de las grandes imágenes míticas en Taormina, pudimos imaginar la visión impresionante del mar y el volcán desde el Teatro Griego, encaramado en la montaña.

Pasear por los mercados de Catania y Palermo.

El mercado de la pescheria en Catania es un zoco de color donde se mezclan las distintas formas de vida que a lo largo de los siglos han convivido en esta isla. El atún, el pez espada, los erizos, las ostras, comparten su espacio con las frutas y verduras, los quesos, y las especias y productos como alcaparras, pistachos, tomates secos, aceitunas, en fin, otra vez el mediterráneo con sus olores y sabores.

Las islas Eolias

Stromboli, la isla de arena negra donde vimos el cielo estrellado más impresionante. Solo en otra ocasión hemos tenido la oportunidad de observar un cielo similar.

El viento nos impidió subir al volcán para observar las erupciones periódicas pero si pudimos caminar hasta la cota 400 desde donde se puede ver la sciara del fuoco y las erupciones que al anochecer son un espectáculo impresionante que congrega a todos los visitantes de la isla.

Cefalú es una agradable sorpresa en el recorrido, con su interesante casco histórico, la montaña, la catedral y la playa con un mar tranquilo.

En Palermo, nuestra última etapa, conocimos el legado de la cultura normanda en la Capilla Palatina, con sus impresionantes mosaicos, San Giovanni de Eremiti, la iglesia de la Martorana, San Cataldo, la Catedral.

Pasear por el claustro de la catedral de Monreale, entre sus columnas con mosaicos intuyendo el esplendor del periodo normando en Sicilia, ejemplo de convivencia de tres idiomas y tres culturas, árabe, griega ,latina , fue un momento relajante y una grata sorpresa.

Sicilia, la mediterránea, ya tiene unos nuevos amigos y le damos la gracias por haber disfrutado tanto de todo lo que ofrece al visitante.

5 comentarios:

  1. Marisilla10:02 p. m.

    Parece que todos sabemos lo que es un paisaje y sin embargo cuanta complejidad encierra esta palabra.
    Nos has recordado que el viaje es acercamiento e interés por lo descubierto, que el paisaje no podemos abarcarlo solo con la vista y que para vivirlo hay que aplicar los cinco sentidos ¿o eran más?... sentir en el rostro la humedad, dejarnos abrazar por la temperatura del lugar, escuchar el ruido del agua y los pajaros, recrearnos en los millones de sabores que nos regale la zona, recoger el aroma de las especies y las flores, encontrarnos con otras gentes y otras obras, abrirnos a sentir lo que cada momento ofrezca y tomar conciencia del bienestar que todo ello nos produce. Querida amiga, sin lugar a dudas, le has abierto el apetito por Sicilia a muchas gentes.

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  2. Jose y Meritxell12:23 a. m.

    Nos ha encantado poder acercarnos a Sicilia a través de tu punto de vista, tan bien expresado, que parece que hayamos estado ya allí, aunque sólo sea un poquito. Y la verdad es que cuánto más viaja uno, más se da cuenta de lo poco que ha visto. Y de hecho a veces descartas algunos destinos por creer que son demasiado parecidos a aquello que te rodea cada día, pero leyendo tu texto, te dan ganas de ir a disfrutarlo como habeis hecho vosotros.
    Un abrazo, y gracias por dejarnos compartir contigo tantos momentos.
    Jose y Txell

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  3. Isa i Ricard9:53 a. m.

    A través de tu redactado y fotografías hemos podido disfrutar de un lugar que no conocemos personalmente pero que parece encantador y al que nos apetecería ir pronto a visitar. Muchas gracias Flor.

    Isa i Ricard.

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  4. Mª Ángeles11:06 a. m.

    Al leer tu viaje, me he imaginado los paisajes de Sicilia como aquel Mediterráneo español que yo recuerdo y que en en bastantes aspectos ya hemos perdido. Que bello encontrar en Sicilia olores profundos, sobre todos para narices anestesiadas por la ciudad, colores y luz para ojos monocromáticos, y sobre todo esa gama de azules, cielo y mar fundidos. Me quedo con el olor a jazmín y con la paz de sus pueblos para cuando quiera descansar y disfrutar. Gracias por compartir tus sensaciones. Besos.

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  5. Hola
    Junto con mi familia estamos organizando un viaje a sicilia en Semana Santa. Pero, por motivos de fechas (trabajo, estudios...) solo podremos estar allí 4 días (muchos menos de los que nos gustaría).
    Hemos mirado guias, todos vuestros comentarios del blog; pero no sabemos muy bien como organizar el tiempo.
    Dormiremos dos noches en Catania y dos en Palermo. Vamos a alquilar un coche y de momento este es el plan (a ver si os parece bien o nos perdemos algo interesante):
    Dia 1:
    Siracussa, Noto, Ragusa. Y si nos diera tiempo llegarnos hasta Agrigento, aunque ya hemos visto que esta un poco lejos.
    Dia 2: Monte Etna, Taormina, Messina, Cefalú, Palermo.
    Dia 3: Monreale i la costa oeste.
    dia 4: debemos coger el avión a las 12 de la mañana por lo que hemos pensado dedicarnos a visitar la ciudad de Palermo

    Podriais decirnos si nos dejamos alguna cosa importante, no nos gustaría perdernos algo por culpa del poco tiempo.
    Gràcias
    anna

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