martes, 23 de septiembre de 2008

Perdidos por Sicilia

Diario de Viaje escrito por Manoli

Lo mejor que tiene un viaje, es que cuando pasan dos o tres días de haber llegado, empiezas a reparar en ciertos detalles que se te habían pasado por alto.

Esta aventura ha sido uno de esos viajes que no puedes quitarte de la cabeza y sólo esperamos que nuestra experiencia y consejillos os haga decidiros finalmente por viajar a estas tierras fantásticas.

Solo llegar al aeropuerto de Palermo (que por cierto es pequeño) ya tuvimos la primera sorpresa: la maleta de nuestro compañero no apareció (le pasó a más gente del mismo vuelo; en un par de días te aseguran que te llega al destino donde estés...bueno ya os contaremos ). A continuación nos dispusimos a ir en busca del coche de alquiler. Los rent a car están fuera del aeropuerto, si preguntáis a cualquiera os lo indicará.

Como teníamos que ir a la zona de Catania, donde está la Casa de Peppinito, optamos pasar de camino por un pueblecito costero llamado Cefalú. Os lo recomendamos especialmente por su playa, sus calles y su multitud de comercios y si tenéis que comprar algún recuerdo para vuestros familiares o amigos es aconsejable que lo hagáis aquí porque hay muchísimas tiendas de recuerdos y de cosas típicas de Sicilia que quizá no encontraréis en los otros sitios. De hecho nosotros nos arrepentimos de no hacerlo así porque después no encontramos tanta variedad.

No os perdáis la Piazza del Duomo y su iglesia: es preciosa. Podéis comer por la misma zona. Hay muchos restaurantes como “La Osteria del Duomo”. Y después hay que ir de cabeza a cualquier heladería: ¡Un buen gelati con brioche que no falte!
No os vendrá mal llevar un navegador en el coche. Todos sabemos que perderse por Sicilia puede ser fantástico, pero cuando solo vas para 8 ó 9 días hay que ir a tiro pegado y el GPS os será de gran utilidad si vais a la Casa de Peppinito o a otros lugares que a priori están un poco escondidos. En cualquier caso vigilad estos cacharros porque en ocasiones seleccionan las rutas más inverosímiles, aunque esa es otra cuestión.

La Casa de Peppinito es una masía encantadora con una gran campiña llena de árboles frutales por donde podréis dar un agradable paseo respirando esa atmósfera sana y tranquila sólo encontrable en ciertos rincones del orbe. Cesare os ayudará en lo que os haga falta, no tengáis la menor duda. Él es un gran anfitrión y todavía hoy echamos de menos sus desayunos y sobre todo su mermelada casera de naranja y mandarina.

La casa se encuentra cerca de Catania, Taormina y el Etna. Nosotros al día siguiente nos dispusimos a ir a las playas de Mazaro (preciosas), que están al lado de Taormina y Giardini Naxos, pero cuando llegamos era imposible aparcar para cualquiera que no condujera un blindado, así que subimos a Taormina y no tuvimos otro remedio que dejar el coche en el parking, ya que a este pueblo es de paso peatonal.

Que deciros en cuanto a Taormina... Es muy, muy turística y muy cara. Merece la pena ver el teatro y pegar una vuelta por sus calles. Tiene rincones muy especiales, es un sitio pintoresco y cómo no: ¡Hay mucha gente! Por eso os aconsejamos que os vayáis a comer fuera de esta población, de camino al Etna, y si os queda tiempo y ganas podéis ir a la Gola dell Alcantara, sobre todo si os gusta el treking y sois aventureros. La gola es una garganta de barrancos con agua que está super fría .

Decidimos ir al Etna por la tarde porque hace menos calor que por la mañana. Merece la pena contemplar el paisaje casi extraterrestre del volcán.

Al día siguiente visitamos Siracusa. Lo mejor Ortigia. Más tarde visitamos un pueblecito Barroco llamado Noto que resultó ser un lugar impresionante.

Antes de llegar a nuestro siguiente destino fuimos a Piazza Armerina a ver los mosaicos. Son preciosos y hay una cantidad ingente de ellos en un estado de conservación excelente. Os aconsejamos que vayáis a comer a un restaurante que está al lado de las ruinas llamado “La Ruota” y que pidáis conejo. La cocinera nos dijo que era un plato típico de aquella zona y en verdad estaba buenísimo, como el cordero, excepcional, y sobre todo los canoli de ricotta. ¡En Sicilia los golosos alucinareis!

Partimos hacía San Angel de Muxaro y, en fin, el hecho de llegar al pueblo ya nos dejó flipados. Es un pueblo perdido encima de una montaña llena de tumbas del neolítico con unas vistas espectaculares que nadie debería perderse.
Sólo llegar a la plaza del pueblo ya os podéis imaginar: ¡Todos mirando! Piero, que era nuestro contacto, tiene su oficina “Val di Kam” en el centro del pueblo. Como llegamos pronto, nos fuimos a uno de los bares a tomarnos algo y como todo el mundo en la plaza nos miraba nos sentamos debajo de un árbol, pertrechados para no dar mucho la nota. Al momento se sentaron a nuestro lado varios señores mayores y empezaron a preguntarnos cosas y a charlar afablemente. ¡Que gente! Lo que llegamos a reír. ¡Si hasta querían que jugáramos con ellos a las cartas! Cuando llegó Piero nos contó que la vecina que vive encima de la oficina y uno de aquellos amables señores que estuvieron hablando con nosotros ya le habían avisado por teléfono de la llegada de los ragazzi spagniolo al pueblo. Todo está bajo control, bambinos... Piero nos llevó a su casa, que tiene terraza con vistas al pueblo, a ese paisaje extraordinario que le quitaría el hipo a cualquiera y que no es descriptible. Por entonces la maleta de nuestro compañero seguía sin aparecer y ya era el cuarto día. Imaginaros que situación. ¡Menudo festival!

Al día siguiente nos fuimos a bañar a unas playas de Agrigento. Si tenéis la ocasión de ir a la Scala di Turchi no la desaprovechéis porque es algo increíble. Fuimos a visitar el Valle de los Templos. Las ruinas están bien conservadas, y el lugar muy bien acondicionado. Podéis hacer fotos muy chulas.

Regresamos a la Casa de Piero y allí estaba ese buen hombre con la maleta perdida, que él mismo tuvo la deferencia de localizar y traer en cuanto supo que por lo que fuera no había llegado en el plazo previsto. ¡Qué podemos decir de Piero! ¡Tanta dedicación no es cosa que se vea muy a menudo, y a él la atención con sus clientes hasta se le derramaba! Para celebrarlo nos fuimos a buscar unas cervezas, pero los comercios de alimentación estaban cerrados por descanso semanal. A Piero le supo mal y quedó con una señora del pueblo para que nos abriera su pequeña tienda. De verdad que fue increíble cómo se portó este hombre con nosotros.

Sintiéndolo mucho tuvimos al día siguiente que irnos y Piero nos aconsejó que, como íbamos a Scopello, de paso hiciéramos una ruta interior por Sicilia porque era muy interesante y un modo accesible de rozar la realidad de la Sicilia profunda. Se podía ir por la autopista y plantarse allí en un par de horas, pero evidentemente no era lo mismo.

Estuvimos en Palazzo Adriano. Como sabréis, aquí tuvo lugar el rodaje de “Cinema Paradiso” y para nosotros la visita fue tan emocionante como la película. Hasta hubo quien derramó alguna lagrimita... Entramos en un local del pueblo donde guardaban todas las fotos del rodaje y parte del atrezzo de la película. Nos explicaron que el pequeño Toto no se dedicó al cine y abrió un par de supermercados en un pueblo cercano y nos hicieron firmar en un libro de visitas. Si os gustó esa película os aconsejamos que vayáis a ver lo que tienen allí. Además se trata de un pueblo precioso.

Llegamos a Corleone que cuenta con una barbaridad de iglesias preciosas y más tarde nos encarrilamos el trayecto a Monreale, que tampoco tiene desperdicio.

Scopello es un pueblo minúsculo con vistas al mar. Aquí sólo hay restaurantes, muchos de ellos con unas vistas preciosas al cabo. Nos gustaron los restaurantes All Aglio y la Terraza, pero descubrimos la sencilla y a la vez maravillosa composición del bocata de sardinas con melanzane, tomate y queso parmigiano en un pequeñísimo local llamado la Creperia, en el mismo centro de la Plaza y la heladería contigua, donde los gelatti están buenísimos y rizamos el rizo saboreando uno monumental de canoli de ricota con pistacho...

Casa Corcella está en un sitio incomparable en medio de la montaña y al lado del mar, con una vistas... ¡Qué decir! La reserva de lo Zingaro está a un par de kilómetros. Es espectacular caminar por allí descubriendo sus calas, bañándote en sus aguas cristalinas y prosiguiendo al andadura entre el boscaje hasta dar con la siguiente cala.

Podéis ir a San Vito lo Capo, a Trapani y también a ver las ruinas de Segesta. Todo os gustará.

A nosotros ya no nos dio tiempo de nada más. Por eso tenemos claro que tarde o temprano regresaremos. Y por eso os aconsejamos que si no sabéis si viajar a esta isla y si debéis hacerlo con Shinesicily no tengáis la menor duda. A nosotros nos pasó lo mismo y en vista de cómo se ha desarrollado la experiencia está claro que vamos a repetir...

Muchas Gracias a Boris y a todos sus contactos en Sicilia. Esperamos que vuestros proyectos se cumplan con éxito.., Gracias por vuestra seriedad , consejos y por la calidad de servicio y turismo tan diferente que ofrecéis.

P.S.: Si vais a conducir no dudéis en dedicar unas cuantas horas a practicar con el GTA. De verdad que os será de mucha utilidad, porque más o menos así es cómo se circula. Pero no temáis. Cuando uno se acostumbra se da cuenta de lo práctico que resulta este modo de conducción.

1 comentario:

  1. Gérôme3:39 p. m.

    Hola Manoli !!!!!!
    Pues mira, acabo de leer tu viaje y lo veo genial, ...
    Menudo palo para escribir todo esto, no ???
    Enhorabueno tiaaaa !!!!!!
    Me apunto para viajar !!!
    Nos vemos,
    Gérôme.

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