viernes, 15 de febrero de 2008

Galería Fotografica de calidad

Uno de los viajeros ShineSicily 2007 (Román Montesinos) ha publicado un reportaje fotográfico muy interesante que en cierto sentido captura el alma de Sicilia con todas sus peculiaridades (antiguas, modernas, sociales, turisticas, etc etc)

Aqui van algunas de las fotos de Román, pero os aconsejo ir directamente a su Web para ver toda la Galería.

También Román nos envió estos comentarios:

Reflexiones previas: Sicilia es grande, muy grande, y no es válida la idea de que me voy ocho días y me recorro la isla. En lo absoluto; ese pensamiento llevábamos nosotros y al final se nos han quedado por ver dos terceras partes de la isla. Cada rincón, cada pueblo, cada yacimiento arqueológico hay que verlo pausadamente (saborearlo, como si dijéramos) y para eso hace falta tiempo: lo mínimo quince días.

La vida en Sicilia: Carácter 100% latino, como nosotros, igualitos como dos gotas de agua. La gente es extremadamente amable y se toman tus preguntas en ese "italohispano" que intentamos hablar (sin mucho éxito) con paciencia franciscana. Es normal que en alguna ocasión se forme poco a poco un corrillo de gente que se aúna para explicarte algo. Son bulliciosos en el buen sentido de la palabra, tienen buen sentido del humor y viven reposadamente pese a lo trepidante que es la vida allí (parece un contrasentido pero ciertamente no lo es).

El aterrizaje: Llegamos con cierto retraso al aeropuerto de Palermo. Es una terminal chica en la que lo primero que te preguntas es dónde rayos están las oficinas de los coches de alquiler. En el primer "per favore..." ya le indican a uno que están saliendo a la izquierda pero lo que no dicen es que están en el quinto pino. Tras doscientos metros de pujar de maletas ida y vuelta y otra reentrada en la terminal la cosa se aquilata bastante más: están lejos y para acceder a ellas hay que montar en un microbús (gratuito) que sale de justo enfrente de la puerta de salida y que deja a uno justo en la puerta de las compañías de alquiler.

Las carreteras y la conducción: Nos extrañó mucho que al darnos las llaves del coche la oficinista nos diese también una estampita de la Vírgen de Loreto "para el salpicadero". Venga, que es broma. Son bastante especiales sin tener que llegar al extremo de los abrazos, pañuelos y llantos de despedida de tu gente antes de partir. Las señales de tráfico y las líneas blancas de las carreteras entran a formar parte de la decoración barroca de Sicilia. Es el imperio de las luces largas y las pequeñas pitaditas de cláxon. Si tú notas un destello y un pequeño bocinazo apártate un poco te va a pasar así se hunda el mundo y vayas tú por delante. Van por carretera como van, ni muy aprisa ni muy despacio, lo podríamos definir como que van "a su bola".

Palermo: Es para tratar separadamente. Se está cayendo a trozos y desconocemos si el alcalde se ha percatado de ello. Es una ciudad sucia, trepidante y, en general, un maremágnum de tráfico caótico. Tiene sus rincones bonitos y curiosos paseando por la parte vieja aunque puede entrar un cierto desasosiego por ello. Nuestro consejo es que se deje el coche a la entrada de la ciudad y se coja un taxi, de esa forma se evita uno alguna que otra arritmia cardíaca. Lugares a visitar: la Piazza Pretoria, el inmediato cruce de Cuattro Canti y la Catedral. En cualquier caso consideramos que hay otras cosas más interesantes en Sicilia que su capital.

El patrimonio: Tienen un porrón de cosas. Cada pueblo se puede decir que es Patrimonio de la Humanidad por lo que si se quieren ver cosas hay que pasarse casi una vida. Desde el barroco sicilianao (muy parecido al barroco español dejado en América), el normando, el griego, el romano, las cuidadelas, los molinos de Marsala... Me imagino que el gobierno local debe de tener un verdadero problema con el mantenimiento de todo lo que tienen y continúan encontrando. El dilema debe de ser quizá el comer y hacer carreteras o mantener económicamente semejante lote de patrimonio.

Sobre las casas rurales: En Scopello nos alojamos en Casalle Corcella. Muy nuevo todo, la habitación grande y digna y el entorno realmente maravilloso. En Modica nos reservaron sitio en I Tetti di Siciliando. Valeria, la dueña, simpatiquísima y super amable. Está a la entrada (o a la salida según se mire y se despiste uno) de Modica. Tiene el inconveniente de que está ligeramente separada de la avenida principal por un porrón de escalones por lo que se nota bastante el peso del equipaje. Habitación sin problemas. Hacen la cama. Azienda Trinitá en Mascalucia, cerca de Catania al NO. Viene en las guías de turismo como lugar a visitar. Está bien, la dueña muy amable al estilo anglosajón (es inglesa), Salvatore, el hijo un tanto despistado ya que no controla los días que tienes reservado: ¿pero ya se marchan?. La habitación la mejor de todo el itinerario pero con carcoma (ras, ras, ras, toda la noche). La hacienda necesita un par de jardineros más. En general muy bien, sin problemas.

Lo que más nos ha gustado: El entorno a Scopello donde tuvimos la primera casa rural, Erice, los molinos de sal de Marsala y su entorno, Siracusa, la bella Modica, el Etna (yo, que redacto, soy geólogo por lo que no es raro que me guste), el paisaje de la zona norte y del sur-este...

Lo que menos nos gustó:
Palermo y la "prostituida" Taormina. Sobre Boris y TrinaKria Tours: Se encargaron de todo puntualmente, Todo perfecto por lo que les damos las gracias.

Román M., María Victoria y Patricia.

martes, 12 de febrero de 2008

Sicilia: Un mundo de contrastes

Articulo escrito por Ana Novoa Pardo

Una de las mejores maneras que se nos ocurre para describir Sicilia es como un mundo de contrastes. En un mismo día se puede estar por la mañana a 3000 metros del nivel del mar, en medio de un impresionante paisaje lunar, rodeado de humeantes cráteres, congelado de frío a pesar de llevar una anorak de alta montaña y, al cabo de unas horas, estar en bañador, disfrutando de un baño en el río Alcántara, rodeado de un paisaje verde y escuchando el alegre trinar de los pájaros, mezclado con el sonido del agua bajando por el río.

Un mundo de contrastes y de diversidad de posibilidades. Se puede escoger hacer trekking en el parque de los Nebrodi, o disfrutar de un tranquilo día en las calas de la reserva dello Zíngaro, o, si se prefiere, combinar ambas actividades. Se puede organizar un día cultural visitando Segesta, el Valle de los Templos y las iglesias y catedrales de estilo barroco de ciudades como Ragusa, o bien un día de contacto con la naturaleza, paseando por la playa en la reserva del río Irminio o disfrutando de la brisa marina en un viaje en barco a alguna de las islas Eólias.

Entre los lugares que más nos impresionaron está la reserva dello Zíngaro, con sus calas de ensueño, de esas que te piensas que únicamente existen en las películas, con sus aguas transparentes que permiten ver los miles de pececillos que nadan a tu alrededor. A modo de recomendación, intentar ir antes de las 9h, para poder disfrutar de este paraje en compañía únicamente de la naturaleza, pues más tarde se llenan bastante.

La reserva de Macalube es un lugar todavía no descubierto por el turismo en masa. Es difícil de encontrar, pero merece la pena. Se caracteriza por su paisaje lunar en el que destacan los Vulcanelli. Es una zona con un fenómeno natural único en el mundo mediante el cual se forman los Vulcanelli, pequeños volcanes de unos 10-50 cm de altura que van lentamente expulsando un material arcilloso. Una amable voluntaria acompaña a los visitantes explicando la formación de los Vulcanetti y otras curiosidades de la reserva.

Las islas Eólias fue otro de los lugares que más nos cautivó. La sola visión del inmenso mar azul salpicado de las islas es capaz de relajar a cualquiera. Las puestas de sol son increíbles. Una visita al siempre humeante Stromboli es obligatoria. Si hay suerte, se pueden observar sus mini-erupciones en medio de la noche, que se observan como destellos rojo intenso en medio del negro cielo salpicado de estrellas. Varias compañías organizan viajes en grupo para visitar las islas, haciendo paradas en alta mar junto alguna calita, para darse un bañito. Es recomendable llevar gafas de buzo para observar el fondo marino. Suelen incluir una visita a Panarea, con sus blancas casitas, que junto con el fucsia de las buganvillas y el intenso azul del mar crean una colorida imagen.

Y, entre visita y visita, se puede disfrutar de las vistas al mar, con sus miles de tonos de azul, con azules tan intensos como nunca antes habíamos visto, degustar la sabrosa, abundante y económica cocina siciliana, con sus interminables maneras de preparar la pasta, con el intenso sabor del pescado recién cogido, sus diversos usos de la berenjena y sus deliciosos cannoli. Todo esto, claro, si se consigue sobrevivir a la alocada manera de conducción siciliana, para los cuales no existen los carriles, las líneas discontinuas ni los ceda el paso.

Realmente, es asombroso como en una extensión relativamente pequeña hay tantos lugares interesantes para visitar, tantos y tan diversos. Se dispongan de los días que se dispongan siempre quedarán lugares por visitar… Habrá que volver …

Ana y Marc

Viaje de novios, semptiembre 2007

Una experiencia sin duda inolvidable

Artículo escrito por Ricardo Gutierrez

¡Por fin vacaciones! Aterrizamos en Catania sin ningún problema y tras recoger el coche de alquiler en el aeropuerto pusimos rumbo a Sant´Alfio, a 40 km de Catania para encontrar nuestro primer alojamiento; Case Perrotta. Nos lo habíamos imaginado bonito pero la realidad es que es mucho más bonito. Los menus que degustamos allí, excelentes, el personal verdaderamente agradable y atento, la habitación muy original y con una terraza estupenda con vistas al humeante Etna y también al mar (como lo leen). La estancia allí fue muy bien. El primer día visitamos Taormina, y estuvimos en las playas de Giardini Naxos. El segundo día viajamos a Siracusa, ciudad ésta ultima que nos decepcionó un poco porque la mayoría del recorrido turístico que aparece en las guías, se encontraba cerrado al público.

Tras dejar Case Perrotta previo paso por el mercatino, pusimos rumbo hacia la provincia de Agrigento pero hicimos parada intermedia en la increible colección de mosaicos de la Villa Romana del Casale, la gastronomía seguía siendo impecable, aún después del cambio de provincia. Tras un periplo por distintas carreteras que muestran la inusual belleza de la isla llegamos al pintoresco pueblo de Sant ´Angelo Muxaro que es una caja de sorpresas donde nos esperaba PierFilippo y su primo Piero que nos acomodo en el alojamiento. Qué decir? Da gusto encontrarse con gente así cuando viajas. Absolutamente amables y simpáticos. Estuvieron todo el tiempo pendientes de lo que pudiésemos necesitar y hablamos un montón con ellos de temas varios ya que tuvimos la oportunidad de disfrutar de una cena típica de la zona en un restaurante cercano. Desde aquí un saludo para toda la gente que trabaja en Val di Kam. Fuisteis muy amables y generosos con nosotros y allí estuvimos estupendamente sin desmejorar el resto de alojamientos. Desde Muxaro, hicimos una excursión a Agrigento donde pudimos disfrutar del Val dei Templi. ¡Fascinante!

Tras dos días por allí y tras vistar Segesta por el camino, emprendimos nuestro periplo marítimo y playero de San Vito lo Capo, ciudad absolutamente tranquila en estas fechas y con unas playas maravillosas. El B&B "Tra cielo e sabbia" equipado con todo y donde también estuvimos muy bien, contribuyó sin duda a que nuestra estancia fuera muy agradable. Tener la playa a 200 metros escasos es todo un lujo y los desayunos maravillosos de la señora Anna también. Allí la gastronomía en su línea, es decir, excelente, playa, sol, alguna llovizna por mala suerte, passeggiata y excursiones a Erice y a la reserva dello Zingaro donde pasamos unas horas inolvidables llegando incluso a bañarnos en las calas ya que el agua no estaba muy fría...

El penúltimo día viaje a Palermo, escaso tiempo para conocer la ciudad y excursión a Monreale cuyas calles un sábado por la tarde están en plena ebullición y cuyo duomo es sencillamente inigualable. Precioso.

¿Qué conclusiones os puedo comentar? Sicilia aunque no hemos conocido ni con mucho toda la isla (nos faltaron Noto, Messina, Marsala, Cefalu y bastantes más...), es un destino absolutamente recomendable. Buena y variada comida, gente amable a la máxima potencia, bellísimas y enriquecedoras citas culturales y paisajisticas para el turista... Solo un cierto peligro a la hora de conducir que se controla rápidamente apenas pasados un par de días ya que los sicilianos tienen una forma muy particular de entender el código pero bueno... es lo de menos. A los lectores de este blog que estén pensando en Sicilia como destino decirles que no lo piensen y que vayan en cuanto puedan. Les espera una auténtica caja de sorpresas agradables.

Realmente una experiencia maravillosa.

Mención especial para Boris y su agencia sin que esto quiera parecer publicidad subliminal sino que es la pura realidad. Tanto en la preparación del viaje como en su desarrollo todo han sido facilidades, buscando siempre nuestra comodidad y estando ahí cuando se les ha necesitado. Todo sencillo y claro. Con unos consejos y recomendaciones que nos han venido muy bien. En suma una relación calidad precio extraordinaria en el servicio. Gracias Boris