lunes, 7 de septiembre de 2009

Un viaje a Sicilia en Abril


Día 1. 2-04-09. Llegamos al aeropuerto de Palermo a la hora prevista, 15,30h. Recogemos el coche de alquiler, un Lancia último modelo con un buen maletero, y nos vamos hacia Fulgatore. Llegamos a la casa rural con tiempo suficiente para hablar un momento con Franco y su mujer y dejar el equipaje en nuestras estupendas habitaciones. Nos vamos a Érice, un pequeño pueblo en lo alto de una montaña con una vista increíble. Nos damos cuenta de que los pueblos parecen no tener ningún tipo de ordenación urbanística ni de protección a edificios que lo merecen. Se entremezclan verdaderas joyas arquitectónicas con edificios de nueva construcción horribles, mal acabados, desproporcionados y sin ningún tipo de sensibilidad hacia sus vecinos.
A pesar de ello, Érice, por su emplazamiento, pavimentación de las calles y sus edificios barrocos, vale mucho la pena. Iglesias, edificios sociales y administrativos, restaurantes, etc. Sorprenden al visitante en cualquier punto del pequeño pueblo. También son de admirar su plaza Mayor y sus terrazas, estratégicamente emplazadas, para disfrutar de las vistas que pueden contemplarse gracias a su situación.

Volvemos a emprender el camino hacia “casa” y tenemos la temeridad de ir a cenar a un restaurante cercano que nos ha aconsejado Franco antes de salir. Nos ha indicado el camino y también nos ha advertido que sigamos tranquilos sus indicaciones aunque parezca que estamos en medio de la “nada”. Así lo hacemos pero de tranquilos, nada. Afortunadamente llegamos y nos recibe un restaurante lleno de una gran familia siciliana que parece que celebra algo, también hay muchas otras mesas llenas con un ambiente entrañable que nos llena de alegría y optimismo.
Dicen que los sicilianos viven para comer y aquí tendremos la primera prueba. Sin decirnos “esta boca es mía” nos sirven unos antipasti a base de: quesos, embutidos, berenjenas cocinadas de diferentes maneras, pimientos fritos, ricota (requesón), caracoles, croquetas, etc., etc., todo exquisito. Inmediatamente después y sin perder un minuto, tres bandejas de pasta, cada una de ellas diferentes y a cual mas buena. Cuando estábamos comentando lo bien que habíamos cenado vemos que pasa por delante de nosotros una bandeja con carne a la plancha, allí todo el mundo comía lo mismo, y nos tememos que la próxima bandeja de carne será para nosotros. Efectivamente, convencemos al camarero para que solo nos deje la mitad, para no hacerle un feo mas grande, y lo conseguimos. Vemos pasar un camarero con cordero al horno y redecimos a nuestro camarero que nosotros no podemos mas, se hecha a reír y dice que lo tenemos que probar. Nos colocamos en el estomago una ración de cordero entre los cuatro y nos traen una bandeja de naranja y piña natural, que después de tanta caloría, se agradece. Pedimos la cuenta y el camarero nos dice que no nos vamos sin probarlos los “dolci” sicilianos, aquí pensamos en la película de Ferreri “La gran Bouf “. Después de un magnifico café y dos copitas de grapa para que actuara de disolvente, colocamos nuestros embutidos cuerpos dentro del coche y para “casa”.
Estamos en pié desde las cuatro de la mañana y, a pesar de la gran comilona, solo con tocar la cama me quedo como un tronco.
Día 2. 3-04-09
Salimos, de mañana, hacia Segesta para ver el templo y el anfiteatro griegos. Quedo deslumbrado de la belleza de una y otra edificación. Las ruinas en sí ya son una maravilla, pero su emplazamiento es el ideal. El paisaje es muy montañoso e increíblemente verde. El anfiteatro está ubicado encima de un monte desde donde se puede ver una vista magnifica y el solitario templo, majestuoso, en medio de un paisaje rural donde no se vislumbra ningún elemento que delate la época actual. La vista es absolutamente intemporal y precisamente esto es lo que magnifica el conjunto.
Acompañados por el mismo paisaje nos vamos hacia Selinunte, una acrópolis griega situada al borde del mar. Mas de lo mismo pero ahora a lo grande. Templos, algunos de ellos muy bien conservados, incluso con la dependencia denominada “celda” rodeada por las gigantescas columnas, restos de aquella civilización en forma de piezas de piedra increíblemente grandes y bien talladas que nunca se colocaron, muros de contención, etc. Todo ello proyectado sobre el fondo azul del mar. Todos los templos visto hasta ahora son de estilo Dórico y de entre 300 y 500años a.d.C.
Después de visitar la acrópolis, bajamos a una pequeña playa muy coqueta con un pequeño núcleo de edificaciones sobre el mar. Casitas de veraneo, algunas tiendas y en primera línea restaurantes con sus terrazas que acceden directamente a la playa. Todo muy pequeño, muy recogido, muy integrado y nada turístico, o casi nada. Encontramos el sitio ideal para tomar unos “antipasti” fríos que nos servimos nosotros mismos, una botella de vino blanco muy frío y los correspondientes “machiattos” (cafés cortados, italianos, italianos ). Disfrutamos un rato paseando por la playa unos, y haciendo una pequeña siesta tumbado en la arena otros, y emprendemos rumbo hacia “ casa “.
Decidimos parar Trapani, para ver la ciudad, pero la hora que escogemos para entrar no es la mas apropiada y después de varios intentos para entrar, decidimos salir por donde vinimos, o algo así.
Antes de llegar a Trapani nos paramos a ver la salinas que hay delante de la isla de Mozia, la hora era la perfecta. La puesta de sol daba una luz rosada que con el mar en calma, el blanco de la sal y el ocre de las tejas que protegen los montones de sal, nos ofrecía un panorama digno de cualquier aficionado a la fotografía, un espectáculo. Otro sitio para no perderse para los visitantes de Sicilia.
De vuelta a casa nos paramos a cenar en un restaurante recomendado por una guía para probar el “cus cus de peche”, plato típico de la zona, hoy no se hace “cus cus”, bueno no pasa nada, cenamos de una fritura de calamares y gambas y pasta, siempre un buen recurso por estas tierras. Para llegar a nuestro destino nos ponemos en manos de nuestro GPS, herramienta indispensable para viajar por Sicilia, y después de una hora de dar vueltas y mas vueltas, llegamos al agroturismo. A descansar.
Día 3. 4-04-09
Nos despedimos de Franco y su mujer no sin antes de que el dueño y señor de la casa se presente, nos despida y nos venda a cada pareja una lata de 5 litros del excelente aceite producción de la casa, con el cual hemos desayunado cada día. Aceite ecológico, virgen, con un grado de acidez bajo y un toque de picante que lo hacen muy peculiar. A diez € el litro.
Hacemos un camino precioso entre valles y montañas todo verde hasta llegar a San Ángelo Muxaro. Un pueblo cuyo principal atractivo es su ubicación. Situado sobre un monte ocupando toda la superficie de la cumbre, una meseta toda cubierta de edificios conectados por unas estrechas calles pavimentadas por losas de piedra.
Llegamos a la plaza del pueblo donde está la oficina de Val di Kam, agencia responsable de nuestro hospedaje, y no hay nadie, la culpa es nuestra, nos esperaban a las 17,00 h. y son las 16,00 h.. El encargado de la café vecino llama al responsable de Val di Kam , hablo con él y me confirma lo que ya sabíamos, a las 17,00 h. estará con nosotros.
Esperamos, cómodamente y pacientemente tomando el enésimo macchiato y a las 17,00h. en punto aparece Piero con su pareja. Piero es el creador, director, guía, chofer y todo lo necesario de Val di Kam, una agencia turística que organiza alojamiento, excursiones, comidas, cenas en el pueblo de San Ángelo Muxaro y alrededores. Nos aloja en dos estupendas habitaciones en la planta piso de una vivienda unifamiliar, las dos habitaciones comparten una gran terraza con una vista privilegiada al pueblo y otros pueblos vecinos, una pasada, en la planta baja vive él.
Mientras estamos en la terraza contemplando el paisaje y haciendo planes para la cena, aparece Piero y hablando, hablando, descubre que no conocemos la necrópolis del pueblo ni la hubiéramos conocido si él no nos lo dice. Nos dice que es una lastima no conocerla y dicho y hecho nos embarca en su Land Rover y a ello vamos. La necrópolis esta a tiro de piedra y nos lleva por un camino de cabra de unos dos metros de anchura con considerable barranco a un lado y la ladera del monte de S.A.M. por el otro. Hay momentos que no me atrevo ni a mirar. La necrópolis esta situada en la ladera, para el coche, bajamos y Piero empieza a explicarnos todo lo relativo a la necrópolis, con una pasión que al instante nos contagia. Nos explica la forma de las tumbas y porque, los diferentes tipos de tumbas, los accesos a ellas, el tipo de terreno donde están excavadas, yeso, la edad de ella, 1.200 años a.d.c., de las diferentes hipótesis de la ubicación de la acrópolis de donde procedían los enterrados. Hablamos de su trabajo, del pueblo, de la mafia, de la vida, de muchas cosas y a medida que vamos hablando me doy cuenta de las muchas cosas e ideologías que compartimos. De esta manera el tiempo vuela y no nos damos cuanta y la noche se nos hecha encima, allí en la ladera de un monte donde se encuentra un pueblo que jamás había oído nombrar, con mi mujer y mis amigos, con Piero y su pasión por su trabajo, una persona que acabamos de conocer y que ya compartíamos mas cosas que con personas que conoces de toda la vida.
Es la hora de volver a casa y no me atrevo a preguntar si hay salida en la misma dirección o hay que dar la vuelta, seguimos y al cabo de dos minutos nos encontramos con la luces de un coche que nos viene de frente, son una pareja de españoles que Piero espera desde las seis de la tarde que siguiendo las indicaciones del GPS se han metido en un marrón de mucho cuidado. Realmente hacen una cara de acojono que impresiona y cuando Piero les dice que, tranquilos, que los va a sacar de allí, casi se ponen a llorar de alegría. Piero hace avanzar su coche unos metros, con nosotros dentro, y en un sitio donde en lugar de dos metros debe haber tres o algo así, da la vuelta con la misma tranquilidad como si lo hiciera en una avenida de veinte metros de ancho. Yo con los ojos cerrados no veo como lo hace, pero lo hace. Después de que los perdidos nos siguen hasta una carretera más decente y los acaba de orientar hacia el pueblo, nos acompaña a casa.
Nos vamos a cenar a un restaurante que está pared con pared con la casa de Piero, recomendado por él y nos encontramos con un restaurante que tiene una enorme sala, decorada al estilo de la película Gatopardo pero en humilde, con una pista de baile en el centro y dominando todo el cotarro una especie de mesa de disck-jokey. Nos sentamos en unas sillas alrededor de una mesa, todas envueltas en una especie de sabanas de color pastel. Al cabo de cinco minutos aparece un personaje muy peculiar, un señor con melenita engominada, tipo de chaval de veinte años y cara que ronda los 50, vestido con prendas ajustadísimas color negro. Es el disck-jokey, cantante, animador y lo que haga falta. La sala comedor, sala de baile y divertimentos varios se llena en cinco minutos. Es gente de lo mas pintoresca y agradable, familias completas con padres, madres, hijos, nietos, tíos, abuelos, hermanos, cuñados, amigos. Parejas de jóvenes, de viejos con sus mejores galas; solteros, solteras, todos con la mejor intención de pasárselo bien de la manera mas sencilla e inocente, una buena cena y un buen bailoteo. Es indescriptible, de lo mas divertido, decadente, surrealista, optimista, entrañable, seductor, primitivo, admirable, envidiable, inalcanzable, lejano, cercano, sincero...
Nos acabamos la cena que nos han servido, ensalada y pizza, casi sin darnos cuenta, nos vamos a dormir con la música vecina que acompaña nuestros sueños.

Día 4. 5-04-09
Vuelta por las montañas y pueblos cercanos. Antes de hablar con Piero pensábamos dedicar el día al valle de los templos de Agrigento, pero nos ha convencido de que hagamos un circuito por los pueblos cercanos hasta Palazzo Adriano, pueblo famoso por haberse filmado allí la película Cinema Paradiso, y vuelta por una reserva natural con bosques de pinos. Hacemos caso a Piero y empezamos la ruta visitando San Biagio Platani.
En este pueblo se toman muy en serio la Semana Santa y nos cuentan que se dedican los tres meses previos a decorar la calle principal. Lo podemos comprobar al visitar dicha calle. En ella encontramos unas verdaderas torres de cañizo con arcos bajo los cuales pasarán todas las procesiones y desfiles programados. Todavía nos están terminadas ya que parece ser que se cubren totalmente con flores. Pasamos por debajo ante la indiferencia de la gente que está en la calle, gente si, pero la mayoría hombres, hombres viejos y ninguna mujer. No es la primera vez que esto nos sorprende en Sicilia.
Oímos una música que viene desde unas calles mas abajo y la curiosidad nos lleva a comprobar de qué se trata y nos encontramos de narices con una procesión en la que participa casi todo el pueblo. Están celebrando el Domingo de Ramos. Aquí sí, mujeres, hombres y niños, todos vestidos con trajes de la época, muy cuidados y elegantes, acompañando a Jesús montado en un asno. Todo precedido por los sacerdotes del lugar cantando himnos litúrgicos acompañados por monaguillos cargados de objetos, también litúrgicos, menos uno que carga con un gran altavoz por donde se escucha la voz del “sumo sacerdote”. Detrás de la comitiva, diría que el resto del pueblo, todos ellos con sus mejoras galas. La calle por donde circulan hace pendiente y naturalmente la dirección de la procesión es hacia arriba. La vista desde la cabecera, con una magnifica perspectiva de la calle y al fondo las montañas, parece haber salido de una película de Berlanga, pero a la italiana. Seguimos la procesión hasta la iglesia y nos vamos.
Seguimos con el ya familiar paisaje montañoso de la zona y nos paramos en el siguiente pueblo, S. Estefano Quisquina . El pueblo es como la mayoría, bloques de viviendas sin ningún interés pero entre ellos edificios y iglesias barrocas que junto con el pavimento empedrado del centro y un magnifico parque hacen un conjunto global nada desdeñable. Tomamos un aperitivo acompañados por mucha gente en la calle y proseguimos nuestra ruta.
El paisaje se hace cada vez mas espeso, mas verde, en algunos momentos parece que estamos en Escocia, el clima también se pone a tono con el paisaje y el cielo oscurece, parece que lloverá. Llegamos a un Palazzo Adriano casi desértico y misterioso
y esto lo hace mas atractivo. Damos una vuelta antes de comer y podemos disfrutar de su gran plaza con un pavimento de piedra precioso y de sus dos iglesias enfrentadas fachada con fachada, una católica y otra protestante. Una de ellas se convirtió, por unos días, en sala de cine para la entrañable película antes mencionada. Comemos muy bien en un restaurante que también es B&B y después de acomodar la cuantiosa comida que nos han servido emprendemos camino de bajada.
Tomamos el camino que nos han recomendado, pasando por la reserva natural, el paisaje cambia el verde claro de la hierba y los matorrales por el verde oscuro del bosque, la carretera se vuelve mas estrecha y las curvas cerradas del camino de ida se convierte en otro sinuoso con magnifico pavimento y buena señalización. Pasamos por montes que parecen enormes cúmulos de casas amontonadas una encima de otra sin apenas sitio para las calles y la vista desde la parte baja del camino da una perspectiva sobre el pueblo, majestuosa, imponente, apabullante, amenazante.
Llegamos a casa y después de ponernos en condiciones, nos encontramos con Piero en el pueblo. Nos ha organizado una cena en una casa particular. También para la pareja de españoles perdidos, dos parejas de alemanes y una chica que parece la hija de una de las parejas. Cena muy agradable, sencilla, abundante, pero sin pasarse, buen vino cosecha de la casa, de 15 grados, que da color a nariz y mejillas de la divertida pareja que tengo delante. Curiosa cena en la que se ha hablado cinco idiomas, italiano, alemán, ingles, español y catalán. A dormir.


Día 5. 6-04-09
Piero nos ha preparado un buen desayuno y comida fría para el camino. Dejamos un amigo y nos vamos hacia El Valle de lo Templos de Agrigento. No hay palabras para definir lo que estamos viendo, se ha de vivir. Es como cuando ves las fotografías de algún viaje, solo sirven para recordarlo, para darse cuenta de lo que es Agrigento hay que patearlo y vivirlo. Una acrópolis, con restos de templos, necrópolis, gimnasios, casas, calles, señales de civilizaciones que vivieron en este lugar hace más de 2.500 años. Un consejo, que nadie intente verlo todo en un día, hay que ser selectivo, cada cosa se merece su tiempo porque después de 3 o 4 horas, la capacidad mental para absorber, asimilar y degustar tanta belleza, pierde facultades.
Comemos en el mismo recinto lo que nos ha preparado Piero y seguimos camino hasta Santa Croce Camerina, nuestro siguiente centro “estratégico”.
Nos cuesta encontrar nuestro B&B pero al tercer intento lo logramos. Es una casa preciosa, totalmente rehabilitada. Es una especie de masía catalana o “possesió” mallorquina. La rehabilitación se ha hecho conservando toda la estructura de la casa y toda su fachada. Los exteriores también muy bien cuidados y como complemento una estupenda piscina, un buen porche, un amplio solarium y una coqueta cocina al servicio de los huéspedes que, en conjunto y en verano, deben promocionar mas las actividades al aire libre. Nosotros disfrutaremos durante tres noches de nuestras magnificas y amplias habitaciones con todo tipo de detalle que seguro que harán nuestra estancia muy placentera. Solo decir que la nuestra, está cubierta por una bóveda de medio cañón de piedra, y que el pavimento es de mármol envejecido. Vamos bien, muy bien. La ubicación de la casa es también un privilegio, en medio del campo, en una zona alta que permite ver el mar, a tan solo 3 o 4 kilómetros del pueblo y en medio de una paisaje que me recuerda mucho el campo donde nosotros tenemos la casa en el sur de Mallorca.
Mientras decidimos donde vamos a cenar, en el mismo B&B, conocemos una pareja de Canarias, muy simpáticos y agradables, que nos aconsejan un restaurante para cenar. El restaurante está en Siglioli, un pueblecito a tan solo media hora de camino, reservamos mesa y con la ayuda de nuestro GPS a la media hora justa, ya estamos sentados en la mesa. Mas de lo mismo pero ahora en pescado y marisco. Prevenidos por los canarios pedimos dos menús para cuatro y acertamos de pleno. Rapidez, simpatía venezolana y italiana, calidad, cantidad y buen precio, que mas se puede pedir.
Con el apetito satisfecho y el ánimo por las nubes nos vamos a nuestra nueva casa. Esta noche, con la tranquilidad casi monasterial del lugar, duermo a pierna suelta. Mañana será otro día.

Día 6. 7-04-09
Nos despertamos con la idea programada del día anterior de ir a visitar Siracusa y de vuelta pararnos en Noto. Dicho y hecho, nos ponemos de camino hacia Siracusa costeando el golfo de Noto situado en el Mar Jónico.
De Siracusa sabemos que lo mas importante es visitar la península de Ortigia. Debido a que la ciudad es muy grande decidimos no experimentar y decidimos ir directamente, o casi, a Ortigia. Llegamos justo a la entrada de Ortigia, que forma parte de la ciudad y dejamos el coche en unos aparcamientos públicos debajo de unos grandes porches junto al mar. El aparcamiento es gratuito y también lo es el minibús que nos espera para llevarnos directamente al centro.
Una exposición de arte barroco mezclado con callejuelas de definido carácter mediterráneo, muy similar al Jonquet de Palma, que desembocan a una gran plaza abierta al mar, hacen de este barrio un sitio ideal para disfrutar paseando.
La gran plaza tiene una magnifica escalinata hasta el puerto pesquero que está conectado con el puerto comercial por un paseo marítimo. Este es uno de los diferentes lugares que hemos visitado que tampoco me importaría mucho vivir.
Paseamos y paseamos hasta la hora de comer y encontramos un pequeño restaurante en un pequeño callejón donde como siempre comemos bien y económico.
Decidimos dejar de ver en teatro griego porque como siempre la cantidad de cosas a disfrutar nos hace ser selectivos. No tengo ni idea de los años que se necesitarían para conocer todo lo que Sicilia ofrece al viajero, pero lo que si sé es que en doce días no hay que ir a cumplir objetivos, sino a disfrutar de lo que uno sea capaz de asimilar.
Siguiendo las instrucciones de nuestro, ya estimado, navegador, ( gran invento el aparatito ese ) llegamos a Noto. Basta ir a la parte alta. Según cuentan esta ciudad se construyo en diferentes niveles geográficos y sociales. Arriba los ricos, en medio la iglesia y en la parte baja los pobres. Y efectivamente que se nota, el barrio de la parte baja ya no existe y en ella se ubica la ciudad nueva. Así que como habíamos dicho, a visitar la parte alta.
Nos cuesta un poco dejar el coche porque no entramos por el lado debido, hay una puerta que da a la calle principal con unos magníficos jardines y unos amplios aparcamientos, todo situado en el lado Este de la ciudad.
En la calle principal y otras dos paralelas se encuentra todo lo interesante de esta ciudad. Son unas calles muy animadas y con mucho bullicio, hay iglesias, la catedral, edificios oficiales, un teatro, pequeño comercio, terrazas, bares, restaurantes, plazas, jardines, B&B, todo barroco y muy bien conservado. Pasamos una tarde muy agradable y nos quedamos con las ganas de asistir a un concierto en el magnifico teatro. Si volvemos otra vez a Sicilia seguro que pasaremos una noche en esta ciudad ya que el ambiente que se respira es muy jocoso y acogedor.
A punto de anochecer partimos hacia nuestra casa rural. Se nos ocurre pasar por Ragusa para cenar allí, pero llegamos sobre la 9,30h. en plena Semana Santa y todo está cerrado, decepción a medias ya que la vista nocturna de la ciudad es una preciosidad, pero ya estamos un poco cansados para poder apreciarla. Otro motivo para volver y conocer como se merece Ragusa. Paramos un momento en una cafetería de Santa Croce Camerina con el ánimo de tomar unas pizzas pero tenemos que conformarnos con uno lamentables “panini”. Hasta mañana.
Día 7. 8-04-09
Desde el principio del viaje teníamos decidido ir a ver los famosos mosaicos de Villa Casale en Piazza Armerina y aprovechando el camino pararnos en Caltagirone , pueblo conocido por su cerámica de Terra Cotta y su gran escalinata.
Acompañados siempre por un magnifico paisaje llegamos a Piazza Armerina sin ninguna dificultad. Encontramos un señor amabilísimo que no se conforma con indicarnos el camino a La Villa Casale sino que toma su coche y nos pone en el buen camino igual que los subalternos le ponen el toro al maestro.
Villa Casale es un lugar donde los turistas tienen obligada parada y celebro no haber venido en verano porque esto, con calor y mucha gente, no hubiera sido lo mismo. Es una villa romana en todo su esplendor, por tamaño, por situación, por diseño, por proporción, por calidad, y sobre todo por los mosaicos. Esta “xabola” de 3.500 m2 pertenecía a un romano muy influyente y poderoso en Roma, un tal Maximiliano o algo así, que hizo construir esta villa para recibir a gente de su rango. Para la elaboración de los mosaicos que cubren todo el suelo, contrató a artesanos italianos y africanos y dicen, los expertos, que estas dos culturas y formas de hacer se reflejan en los mosaicos. Son algo increíble, una verdadera obra de arte, lo mas asombroso es la magnitud de las salas cubiertas por piedras de 2 o 3 cm, de diferentes colores que combinadas entre sí representan cualquier escena de la vida cotidiana, divina y extraordinaria de sus habitantes y huéspedes. Caza mayor, caza menor, pesca, guerras, animales, dioses, mujeres, hombres, niños, escenas eróticas, símbolos paganos, gimnastas, adoraciones, etc, etc. Hay una sala de unos 90x50 metros que no la acabas de ver nunca. Hay otra sala en forma de pétalo de tres hojas con personajes heridos por flechas que es una pasada. Una cantidad de arte, oficio y sentimiento difícil de digerir en tan solo unas horas. Como decía antes la proximidad de esta parte de Sicilia con África se refleja en estos mosaicos con la mezcla de lo mejor de dos civilizaciones y dos culturas. En la música, en el arte, en los oficios, en cualquier expresión cultural toda fusión parece dar un esplendido resultado. Ojala la humanidad tomara nota.
Bien, volviendo a la “dura” realidad de la carretera, tomamos el camino hacia Caltagirone. Cuando llegamos vemos que no solo es apreciable por su cerámica, que sí, la hay y mucha, pero también tiene el encanto de sus calles, callejones, subidas, bajadas, por sus, también, edificios barrocos y por su gran escalinata. Esta se desarrolla en sentido longitudinal del pueblo, tiene una anchura de unos 6 metros con 142 escalones de 25 cm de contrahuella que salvan un desnivel de 50mt. Las huellas tienen una anchura de unos 60 cm y todas las contrahuellas están alicatadas con baldosas esmaltadas de diferentes colores y formas. No pude encontrar una igual a otra.
Volvemos a casa con el tiempo suficiente de preparar una cena fría en la habitación más grande, y ver el partido de fútbol que enfrenta al Barcelona con el Bayern de Munich, cuatro a cero, el día no podía acabar mejor.

Día 9. 10-04-09
Después de un buen desayuno salimos hacia la zona del Etna. Nos espera un B&B en Ragalna, pueblecito situado en la falda de la cara Sur del volcán.
Llegamos a nuestro destino sin ninguna dificultad y de inmediato nos damos cuenta de que hemos escogido un sitio precioso.
La casa que regentan, desde hace tan solo un año, V. y M. es una casa aislada de dos plantas ubicada en la falda del Etna. Desde la entrada la podemos ver, toda digna, dominando sus viñas sembradas en márgenes que forman una gran escalinata hasta el pie de la casa. El acceso es por una rampa de un 30 % de pendiente, de unos 3m de ancho, pavimentada con piedras negras dispuestas alineadas, por donde ruedan las ruedas de los vehículos y mas pequeñas en medio. Este mosaico nace de la practicidad para que las ruedas de los carros se deslicen por la zona mas plana y las pezuñas de los animales que tiran del carro se adhieran mejor en la zona central.
V. y M. son una pareja formada por una francesa y un italiano, de unos treinta y tantos años. Él arquitecto y ella decoradora de interiores, creo. Como ya he dicho solo hace un año que han abierto la casa de hospedaje, y en sus ojos se reflejan la luz de la ilusión, la inexperiencia, el amor, la preocupación y la pizca de locura necesarios para aventurarse en un proyecto que empezó con una exquisita rehabilitación de la casa que alquilaron y que ahora se refleja en esta maravilla. Viendo unas fotos del estado original de la casa se constata lo dicho anteriormente. V. y M. también hacen un aceite buenísimo, muy fino, gracias a las parcelas que Mario heredó de su abuelo, un campesino que trabajaba las tierras y poco a poco las iba comprando.
El interior de la casa es de un gusto exquisito, estilo minimalista, con los mismos techos altos y el pavimento hidráulico original en casi todas las dependencias, el blanco predomina sobre todo, detalles muy escogidos, algunos de ellos de diseño y elaboración propia y los muebles indispensables. Solo vimos las dependencias donde desayunábamos y la habitación contigua de donde venía una preciosa melodía de jazz, piano, Bill Evans. Los exteriores; en la fachada principal una gran terraza rectangular con un sector de circunferencia hacia el exterior y en su perímetro una barandilla de hierro muy original y muy sencilla, todo ello como espectacular balcón dominando una vista indescriptible. La jardinería que rodea la casa minuciosamente pensada dedicando un color a cada punto cardinal. Todo esto hace de la casa un sitio de película, un sitio que llega al espíritu, un sitio tranquilo, un sitio donde cualquier persona puede sentirse bien.
V. nos aconseja que vayamos a Nicolosi a comer, le hacemos caso y nos vamos a este pueblecito que se encuentra a unos 7 Km de Ragalna. Una vez allí y ayudados por una guía que ya traíamos, encontramos un excelente restaurante acondicionado en una antigua prensadora de aceite. Buen local, buen servicio, buena comida y buen precio, el nombre del restaurante, L'Antico Horto dei Limón.
Acabamos de comer pronto y decidimos aventurarnos a subir hacia la cumbre del volcán hasta donde se pueda ir en coche. A medida que vamos subiendo las vistas se hacen mas espectaculares, las nieves mas cercanas, la temperatura mas baja y el viento mas fuerte. Llegamos hasta el punto más alto que se puede llegar en coche en la cara Sur y nos encontramos con una estación con un refugio de donde salen las grandes vehículos “todo terreno” para hacer excursiones en la época del año que lo permite.
Dejamos el coche y hacemos una pequeña excursión para ver un cercano cráter convenientemente señalizado, por ser el primero que vemos resulta sorprendente. Hace un viento y un frío que pela, el termómetro del coche marca 7º pero con el viento la sensación térmica es mucho mas baja. Nos metemos en el coche, nos vamos para la nueva “casa”, hacemos una cena fría en la habitación de Bárbara y Gillem, que es la más grande, y a dormir. 

Día 10. 11-04-09
EL ETNA, si, EL ETNA, en mayúsculas.
Hemos contratado los servicios de un guía profesional y a las 9.00h en punto aparece en nuestra “casa” Carmelo con su furgoneta WW. Caravelle. Nos explica que vendrán con nosotros una pareja de españoles y después de pasar por unos cuantos pueblos, en la falda de la montaña, recogemos a Consuelo e Iñaki, son de Asturias, jóvenes. Serán nuestros compañeros durante el día.
La excursión se convierte en una especie de jornada de aprendizaje de flora, fauna y geología de este mundo aparte que es el volcán del Etna y sus diferentes microclimas, cinco, que van desde el nivel del mar hasta la cima.
Una clase “in situ”, sobre los volcanes, única, contada por un experto guía, geólogo y naturista que es Carmelo. Las diferentes especies de arbustos, árboles y flores, el porque crecen unos antes que otros, el tiempo que tardan en crecer y porque, que les aporta este terreno volcánico. Todo esto acompañado por una paisaje formado por ríos de lava de las diferentes erupciones que se han producido hasta ahora, las mas recientes en los años 2000, 2002, y 2004 y sus consecuencias. En una de ellas, cuenta Carmelo, la lava destruyó unos muros de hormigón que se habían construido para salvar el pueblo que amenazaba. Afortunadamente, el río se paro unos cientos de metros antes de arrasar el pueblo. En el año 1.600 la lava llegó hasta el mar arrasando todo lo que encontró en su camino, entre otras cosas, gran parte de la ciudad de Catania.
El espectáculo de los ríos de lava, para las personas que no los conocíamos, es muy impresionante y curioso, se trata de montones y montones, toneladas y toneladas, de materia negra de diferentes tonalidades y densidad mezcladas con restos de la naturaleza arrasada por su paso, árboles, construcciones, etc. En una de las últimas erupciones, la lava se llevó por delante una pequeña estación de esquí con todas sus construcciones auxiliares y un hotelito de 35 plazas. Todavía pudimos contemplar restos de esta última destrucción.
Hemos hecho una pequeña excursión a pié, unas dos horas ida y vuelta, a un sitio que es uno de los preferidos de Carmelo. Es un pequeño mirador natural con una vista panorámica sobre una gran “olla”, una especie de valle donde se acumula la lava conducida por varios ríos y que queda acumulada has encontrar una salida o solidificarse. Este valle negro con las cimas nevadas al fondo da al lugar una belleza increíble.
Tomamos el vehículo y nos vamos a comer a un refugio en lo mas alto de la carretera de la cara Norte. El camino hasta allí nos ofrece unas vistas de la cumbre que, con la combinación del color de la nieve y la luz de la tarde, ofrecen un panorama de cumbres plateadas.
El lugar escogido para comer está muy bien, es una zona alta, despejada, adornada por unos grandes y preciosos abedules, bancos y sillas para sentarse y un pequeño refugio con un bar donde nos tomamos nuestro primer “macchiato”. De bajada recorremos unos cuantos pequeños pueblos mas y acompañamos a Consuelo y Iñaki a su “casa”, otro B&B con muy buen aspecto.
La jornada ha sido espectacular, hemos disfrutado de un paisaje totalmente desconocido para nosotros y hemos conocido a una persona muy especial, apasionada también con su trabajo, y ya van dos, con el que creo que compartimos algunas cosas mas que el cariño por los grandes espacios naturales. Gracias Carmelo.
Rematamos el día con una buena cena en un restaurante muy acogedor del mismo pueblo que nos alojamos.

Día 11. 12-04-09
Salimos con dirección a Palermo con la intención de pararnos en Cefalú. El día es gris, llueve, el paisaje muy montañoso y la combinación de este clima con los colores verdes y amarillo de las montañas hacen que el paisaje se asemeje en algunos momentos a las pinturas de Van Gogh.
Paramos en Cefalú, de solo entrar nos damos cuenta que esta villa sobre el mar dominada por un impresionante peñasco, es un lugar turístico y veraniego. Cada vez estoy mas contento de haber escogido esta época del año par conocer Sicilia. Este mismo pueblo que ahora disfrutamos en verano no debe ser lo mismo. Hay un paseo marítimo sobre la playa y al fondo el diminuto puerto y la zona vieja definida por estrechas calles que llevan a la parte alta del lugar donde se encuentra la plaza y su magnifica catedral normanda. Lo más apreciable, sus pinturas románicas que encuentran todo su esplendor en la que representa a Jesús al fondo de la iglesia justo encima del sagrario.
Emprendemos el camino hacia Bagherìa, en las afueras de Palermo, para visitar una persona que hace más de 8 años que no veo y que vive aquí. Antes nos desviamos un poco del recto camino para visitar un castillo normando en lo alto de una montaña. El entorno del camino vuelve a teñirse del verde de los árboles y prados y del amarillo de la retama. Vemos el castillo por fuera después de tomar una comida fría y fría, porque la tomamos al aire libre mientras empieza a llover, damos una vuelta por el pueblo, todo está cerrado es Pascua, y nos dirigimos a nuestro B&B de Palermo después de programar nuestro GPS.
El acceso a nuestro nuevo hogar durante los próximos dos días no es de lo mas esperanzador, pero si viene al B&B Casa Zóe (nota de Trinakria Tours: este B&B no hace parte de nuestra red de alojamientos), no se dejen engañar por las apariencias de la entrada. El lugar es céntrico, acogedor, habitaciones grandes, limpio y un trato exquisito, resumiendo, teniendo en cuenta relación precio calidad, un diez.
Dejamos la maleta y el cansancio en la habitación y a la media hora ya estamos buscando un sitio donde comer. Sigue siendo Pascua y casi todo está cerrado, esto nos obliga a busca un poco más y conocemos la catedral y sus magníficos exteriores tan bien iluminados. Finalmente logramos encontrar un pequeño y acogedor restaurante que cenamos tan bien que al día siguiente repetimos.
De vuelta a “casa”, caminando, disfrutamos de la noche y de las calles vacías de una ciudad que promete y que como tantas otras de esta isla me recuerdan el barrio viejo de la Habana, tanto esplendor arquitectónico y urbano, tan concentrado y tan ignorado.
Día 11. 13-04-09
Desde el primer día teníamos claro que no podíamos perdernos Monreale. Después de desayunar tomamos el coche y nos dirigimos hacia nuestro objetivo.
Monreale está a media hora de camino desde Palermo, mas o menos lo previsto llegamos al pueblo. Grande como casi todos, con una parte periférica al pie de una zona mas alta, como casi todos, y con un barrio viejo de calles empedradas y muy vivas que dan a una plaza donde se encuentra la catedral, como todos.
El recinto que rodea la catedral ya manifiesta la visita obligada para toda persona que visite Sicilia. Está bastante bien organizado para que los turistas puedan apreciar todo lo que allí se ofrece, otra vez tenemos suerte y hay poca gente. La catedral es normanda con zonas de influencia de otras culturas posteriores. Una gran nave central unos arcos románicos en los flancos que dan paso a otras dos naves mas pequeñas y capillas de diferentes estilos y dedicación. Un pavimento de mosaico que es una verdadera obra de arte, un cristo que es el orgullo de la catedral, majestuoso, volátil, imponente, sobrio, dominante. Por encima de todo las impresionantes pinturas que cubren cada centímetro de todos los paramentos. Todo representaciones bíblicas, desde la creación hasta los evangelistas y donde siempre Jesús, con expresión bondadosa, acogedora, cercana y sobre todo protectora. Todo en penumbra, tan solo iluminado con la luz del día que entra por sus impresionantes cristaleras. Ahora bien, se puede ver cada rincón iluminado artificialmente uno a uno por medio de una instalación eléctrica que así lo permite previo pago de un euro.
Tenemos la oportunidad de visitar la torre y lo hacemos. El acceso hasta ella es una preciosidad, escaleras góticas, pasadizos, puentes, salas, salones, exteriores con unas vistas sobre el claustro y el pueblo. El día es lluvioso y para mi gusto acompaña, sobre todo a la hora de visitar el claustro. Tengo una predilección especial para los claustros y procuro no dejar de ver ninguno de todos los sitios que he viajado y tengo la oportunidad. Este es uno de los especiales, grande, proporcionado, limpio, denso y sencillo a la vez, tranquilo como todos. Los claustros conservan una atmósfera de paz y sosiego que en pocos otros lugares siento. Cada columna una historia, cada capitel un libro, el jardín central un espacio verde con dos caminos cruzados por donde pasear y dar vueltas hasta marearse. Los asientos de los cuatro pasillos un lugar donde descansar y sentir, fotografías y mas fotografías que solo sirven para recordar el momento, pero en ningún caso reflejar la belleza del lugar. Siendo conscientes que es un sacrilegio dedicar solo una mañana a ver todo el arte acumulado en este sitio, tomamos un “macchiato” y regresamos a Palermo. No se por donde nos ha conducido nuestro navegador ya que sin darme cuenta de que habíamos salido de Monreale ya estábamos en Palermo.
Comemos en una terraza de un callejón del casco antiguo, por cierto, la peor comida de todo el viaje y por la tarde nos dedicamos a patear todo lo que está a nuestro alcance de Palermo. Barroco, barroco, jardines, paseos, barroco, barroco, el muelle ( no vale la pena), helados, macchiatos, zumos de naranja y a casa. Reponemos fuerzas y nos vamos al restaurante del día anterior y al fin podemos tomar un cus-cus de peche, muy bien, pero si alguien no puede tomar o no le gusta el picante, que lo diga, nos bebimos todo lo que iban poniendo sobre la mesa.
Regresamos al B&B, preparamos las maletas y a esperar el día del regreso disfrutando de la magnifica cama de nuestra gran habitación. 

Día 12. 14-04-09
Los dos días que hemos estado en Palermo han sido Pascua y segunda Pascua, fiestas muy tradicionales y todo cerrado, incluido la Capilla Palatina en un gran castillo normando. Como abren a las 8,30h me levanto pronto y de un corrido me planto hasta la entrada de la capilla. Creía que estaría solo pero me encuentro con un grupo de unos 20 japoneses, bien pertrechados con el último modelo de maquina fotográfica, me pongo ha hacer cola detrás de ellos para tomar el ticket de entrada. Vale 7 € , con las prisas no he mirado si llevaba dinero y buscando en todos los bolsillos encuentro 7,50 € ufff!
El castillo debe de se la hostia pero apenas tengo media hora para la capilla. Parece Monreale pero en pequeño, mas coqueto, mas luminoso, pero nada nuevo. Ha valido la pena el madrugón. Me uno al resto de la “expedición”, salimos de Palermo sin ningún problema y llegamos al aeropuerto a la hora prevista, a la hora prevista sale nuestro vuelo y a la hora prevista llegamos a Barcelona.
No se como será un viaje perfecto, pero este se le aproxima.

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