martes, 20 de octubre de 2009

SICILIA – 24 DE AGOSTO AL 6 DE SEPTIEMBRE DE 2009

Articulo escrito por Elisa Ramirez

PREVIOS
Fundamental llevar un buen mapa de carreteras. Kika compró uno plastificado en La Tienda Verde (Borch Map 1:400.000), con planos de las principales ciudades por detrás.




24.08.09
Parecía que no iba a llegar nunca el día pero… ¡llegó el 24!
Llegamos a Palermo a las 12:20 y cogemos un shuttle hasta el coche alquilado, un Alfa Romeo 159 Wagon.

La gran mayoría de los coches que veremos a lo largo del viaje son, precisamente, Alfa y Fiat. Descartamos a los “extremos” y conducen Kika y Bea porque cada conductor extra son 7 € más al día. Afortunadamente tiene un maletero amplio así que no tenemos demasiados problemas para encajar nuestras maletas (una vez encontrado el sistema repetimos, cada vez, exactamente las mismas posiciones). Después de revisar el coche, contrato (hay que devolver el coche con el depósito lleno), maletas, etc. cogemos al fin la 'autostrada' (= autopista, señalizada con cartel verde) y Angela se fija en el indicador de gasolina y dice… “¡llevamos 1/2 depósito!”. Nos cuesta un par de arrancadas y, casi una deshidratación (37º), averiguar que el coche solo arranca pisando el freno o el embrague… Al principio tenemos la sensación de no haber salido de España. Nos ponemos en camino hacia nuestro primero alojamiento en Sant'Agata de Militello, en la costa norte de la isla y, de camino, paramos a comer en Cefalú (20€). Probamos la caponata (verduras), el pez espada y, Angela se atreve con… ¡una cerveza con limón! que le sirven ¡tal cual! (con unas rodajitas de limón). ¡Qué bien nos entran esas primeras birras heladas! Hace mucho calor.
Esta es la isla de los túneles (luego comprobamos que esto es, sobre todo, en el norte). Como dice Angela: “Parece un queso Gruyere”… ¡Menudo trajín se trae Kika con las gafas!
Kika tiene serios problemas con los peajes y se empeña en seguir a los coches acabando siempre en la fila más larga. No hay forma de evitar la espera aún con filas libres, ¡qué fijación! Y, por si fuera poco, nos empeñamos en darle billetes de 50€ para pagar 0,60 €… “Estáis de coña, ¿verdad?”. Si nos hubiera ocurrido en alguno de los que cogeremos más adelante, ¡nos hubiera tocado el premio gordo de la tragaperras!
Cuando llegamos a la casa, nos recibe la mujer (M., siciliana) y nos dice que su marido (Regi, brasileño) nos está esperando.
Bajamos a Sant'Agata a cenar y… ¡empezamos a fijar conceptos!. Damos tres vueltas a la misma manzana para llegar al puerto, donde cenamos en uno de los sitios que nos han recomendado, La Risacca (no nos extraña el nombre, tardan tanto en servir la comida que… ¡la resaca está asegurada mañana!). La cena está rica y no sale nada cara (10€).

25.08.09
Desayuno a las 09:00. Melón, higos, pan con ricotta, mermeladas caseras, zumo de sandía…


De camino a Castelbuono, Kika sigue teniendo algún problemilla con los peajes, va “sobrada” y decide “tirarles” una propinilla… Al llegar vemos el castillo y callejeamos por el pueblo. Compramos agua y fruta y seguimos ruta a Cefalú, donde vemos la catedral, de estilo normando, con aspecto de fortaleza, emergiendo entre las callejuelas estrechas, visitamos el claustro y recorremos el corso Ruggero que es la vía principal de Cefalú y divide en dos la ciudad antigua: al este, el barrio de aspecto medieval, con una maraña de callejuelas laberínticas (posiblemente destinada al pueblo llano); al oeste, un trazado regular de calles perpendiculares (posiblemente destinada al clero y la nobleza). Su playa también la convierte en destino turístico (estaba abarrotada). ¡Ah! Y Cefalú fue escenario de Nuovo Cinema Paradiso (Giuseppe Tornatore). Comemos con vistas al mar e iniciamos nueva colección de etiquetas de cerveza.


Por la tarde buscamos una playita en Capo d’Orlando. Desde este hasta el Capo Calava se extienden 16 Km de playas que dicen son de las más bellas del Tirreno. Está visto que no acertamos con la que elegimos, es de piedrecitas, pero las vistas no están mal (Eolias en el horizonte) y el agua está muy buena (es muy salada y se flota de cine). A la vuelta, Bea se empeña una vez más en regresar al punto de origen por si hubiera quedado algo pendiente de ver…
Al llegar a Sant'Agata, dudamos en un cartel y seguimos adelante. A Bea le dan luces por detrás y después por delante (¡estos sicilianos!) hasta que Kika dice: “Creo que vamos por prohibida”… ¡Y, así era! Para que luego digan de los sicilianos…
Cenamos en el alojamiento y disfrutamos de la tranquilidad, las vistas y la cocina. Además, probamos nuestro primer vino siciliano.


26.08.09

Levantada a las 06:15 para estar en el puerto a las 07:30. Una vez más, Bea decide hacernos un tour por la ciudad. El viaje en barco a las Eolias cuesta 38 € por persona (Lípari y Vulcano). Hay otro que cuesta 60 € y va también a Panarea y Stromboli pero nos dicen que se hace demasiado largo (vuelve a las 23:30) y no merece la pena la paliza (otra alternativa sería hacer noche en Strómboli pero no entra en nuestros planes).
Paramos en Capo d’Orlando y cambiamos de barco, tiene capacidad para 350 personas. El viaje hasta Lípari, la isla más grande y poblada del archipiélago, con 8.500 habitantes y 37,6 Km2, dura aproximadamente 2 horas. Allí, después de desayunar, ¡al fin!, una granita de café y un brioche, visitamos El Castelo. En el interior de la zona amurallada se encuentran la catedral de San Bartolomeo, de origen normando, reconstruida en la época barroca, así como unas cuantas iglesias.
Hace un calor tremendo así que, después de dos horas, optamos por hacer una excursión en barco alrededor de la isla (al menos tenemos la brisa del mar, no caminamos y seguimos viendo cosas). Vemos la Roche Rosse, piedra pómez y las aguas transparentes y turquesa en aquellos lugares en los que la piedra está en el fondo. Después vamos a Vulcano, isla de intensa actividad volcánica, con 400 habitantes en la actualidad pero prácticamente despoblada hasta épocas muy recientes. Comemos pizza y ensalada (7 €) y vemos los baños con barros en la zona rica en azufre. El olor es muy desagradable pero el azufre (zolfo) y otros minerales, además de sus tres volcanes son los principales atractivos de esta isla. Vamos a la playa de arena negra (Sabbie Nere) y llegamos suspirando por un baño. A estas alturas, el bañador/bikini se ha convertido en nuestro complemento favorito… La arena arde pero el agua está buenísima y las vistas son estupendas. Se flota mucho por la gran concentración de sal en el agua. Cogemos el barco de vuelta a casa y disfrutamos del atardecer de fondo. Angela y Bea inician una sesión de fotos (mano/sol) que termina copiando medio barco…

Cenamos en la casa, está todo riquísimo y probamos el helado de pistacho y almendra que está ¡espectacular! (Las cenas en la casa salen por 25€/ persona, francamente, merece la pena).

27.08.09
Desayunamos a las 09:00 para conseguir salir pronto y evitar así el calor (prueba no superada porque acabamos viendo las ruinas de Tindari a las 13:30). Por el lado positivo… increíble pero, cierto… ¡Conseguimos llegar a la primera al santuario de la Madonna Nera! En este santuario se venera la imagen de una Virgen de rostro oscuro, de origen bizantino (S XII) y podemos ver un montón de mosaicos con escenas de las escrituras.
Las vistas desde fuera son preciosas, justo debajo, están los Laghetti di Marinello. Después visitamos el área arqueológica, comenzamos por el museo, después la basílica (edificio de época imperial), las termas, el teatro de origen griego… El calor es insoportable y estamos deseando llegar a los lagos para pegarnos un bañito pero… ¡Bea se empeña en ver el santuario de nuevo, ya sabéis, fijando conceptos! Comemos unos paninis y… ¡café con hielo! Después y, tras media hora de caminata por la marisma, Angela y Kika se quedan a las puertas de la lengua y Kika pierde, además… ¡una cerveza que aún debe! porque… no había mar en el camino.
Seguimos ruta a nuestro segundo alojamiento en Santa Venerina (Catania). Son dos horas y media de coche por carretera de montaña, con unos paisajes muy bonitos, puesta de sol, niebla, truenos, lluvia…


Kika reta a conductora (Bea) y copiloto (Silvia) a llegar a la 1ª (dos cerves) o, al menos, sin llamar a los de la casa para que salgan a buscarnos (una cerve). Después de unas cuantas vueltas, alguien nos pregunta dónde vamos y se ofrece a llevarnos. Está claro, es el dueño de la casa que estaba esperándonos y ha salido a buscarnos (ya decían que era complicado llegar) así que, al llegar, Bea le pregunta: “¿Dónde aparco?” y el pobre alucina en colores porque… no era el dueño, ¡sólo nos había visto despistadas y se había ofrecido amablemente a llevarnos y, en lugar de darle las gracias… le pedimos aparcamiento!
Cenamos en La Cantina (18 €), una comida muy rica y descubrimos como se dice hielo. Kika, en un alarde de inspiración mira al camarero, recurre a la mímica y haciendo que sirve una bebida, le dice: “¿Coca Cola? Clin-Clin”. El camarero sonríe y dice: “¡Ah, iazzo!”, aunque tampoco nos servirá de mucho porque… lo que no entienden es el concepto.

28.08.09
Levantada a las 08:00, salida… ¡a las 10:45! Hay que reorganizarse… El alojamiento es una casa de campo típica del Etna, rodeada por un jardín de frutales (higueras, ciruelos, manzanos, vides…).


Tenemos una habitación individual, un dormitorio doble y un sofá-cama, cocina y baño (¡compartido por las cuatro!).

Hoy toca visita a Catania. A pesar de que nos habían recomendado no llevar el coche a la ciudad, nos arriesgamos y no se nos da mal… Aparcamos en un parcheggio (parking), los tickets se compran en los Tabacchi (estancos) y se pagan en función de las horas de estancia, algunos no son de pago y, simplemente, te limitan el tiempo de permanencia a 1 hora. A medida que avance el recorrido los iremos utilizando con frecuencia… Empezamos por el mercado del pescado (Mercato della pescheria), cerca de la Piazza Duomo.

Realmente es parecido a un zoco árabe como dicen las guías y hay también algunos puestos de carne y verduras. Destaca el pez espada que tanto comeremos a lo largo de nuestro viaje. Después nos acercamos a la Piazza Duomo, donde confluyen las dos vías principales, Etnea y Vittorio Emanuele II. Está flanqueada por varios palacios barrocos y en el centro se encuentra la Fontana dell’Elefante, símbolo de la ciudad. No podemos entrar en el Duomo porque, como empezamos a ver, el horario de cierre de buena parte de los monumentos a visitar es temprano (12:00-12:30). Muy próxima a esta plaza está la de la Universidad que también visitamos. Callejeamos y, en la vía Crociferi, sede del barroco catanés por excelencia, vemos el Arco de San Benedetto (1704), la iglesia de San Benedetto (1704-1713), el ex Collegio del Gesuiti, la iglesia de San Francesco Borgia, la de San Giuliano (1760) y el convento del Padri Corciferi (1771). A continuación, la iglesia de San Nicolo, una de las más grandes de Sicilia y decidimos que es buena hora para comer. Lo hacemos en Ambasciata de Mare (30 €). Sitio muy recomendable, todo está muy bueno, nos gusta especialmente el sorbete de limón con fragoline.
Por la tarde vamos al Museo Romano que está casi escondido entre edificios. Fue construido sobre un teatro griego del siglo V a.C.



Seguimos ruta y, de camino a Aci Trezza, pasamos por Aci Castello. En Aci Trezza hay una especie de “embarcaderos” de madera con muy buena pinta. En alguno de ellos hay un cartel de “Privado”, dudamos pero finalmente decidimos que… “es mejor pedir perdón que pedir permiso” y nos instalamos.


… Enfrente teníamos los faraglioni dei Ciclopi, escollos de lava que, según la leyenda, fueron las colosales piedras que el gigante Polifemo arrojó sobre Ulises. El agua, estupenda. Fue probablemente uno de los mejores baños, especialmente para las que disfrutan sumergiéndose y charlando un ratito con los pececillos de colores. Había también erizos.
De vuelta a la casa, Bea, Kika y Angela deciden hacer un tour en bici que se convierte en ¡memorable!. Bici de barra con falda, chanclas… vamos, bien equipadas… Cenamos en el pueblo (11€).

29.08.09
Salimos a las 09:00 hacia la cara norte del Etna. La sur es más turística, se sube en un teleférico y después en un 4x4 (50 €) pero C., el dueño de nuestra casa, nos recomienda hacer la cara norte donde encontraremos menos gente y más cráteres. Vamos por Milo y Fornazo hasta Piano Provenzana donde cogemos un “minibús-4x4 (41€), con ruedas adaptadas, que nos lleva primero a los cráteres de la erupción de 2002 para seguir camino hacia la cima pasando antes por otro cráter del que emana vapor caliente.
Empieza a granizar y el paisaje se convierte en un gran espectáculo. El ruido es muy fuerte y, en pocos minutos, todo se vuelve blanco, cualquiera diría que estamos en pleno invierno. Nos encontramos con un grupo (Grupo Alpino de Catania) que no puede seguir su ruta a pie, en medio de la granizada. Los niños suben a nuestro minibús con cara de frío y susto. Habíamos iniciado la subida con un Etna soleado y descendíamos viéndolo “nevado” y bajo la lluvia.



A lo largo de todo el recorrido se apreciaban en el paisaje los ríos de lava. Continuamos ruta hacia Randazzo, renunciando a la cascada de Le Gole dell’Alcantara, una profunda garganta que el río Alcantara ha excavado a lo largo del tiempo sobre la roca negra volcánica. Randazzo es una ciudad medieval (11.000 habitantes) que fue seriamente amenazada por la erupción del 1981.
Parece una ciudad fantasma, por la lluvia y por la hora a la que llegamos, está desierta... Visitamos las iglesias de Santa María (latina), San Nicolo (griega) y San Martino (lombarda), todas ellas del S. XIII. Vemos también el Palazzo Reale, residencia de la corte aragonesa y callejeamos. Después de una panzada tremenda para comer (ya dijo Kika que mejor 3 platos que 4, lo que pasa es que sacaron ¡cerca de 50!), ha salido el sol y la gente ha vuelto a la calle.

Es un pueblo realmente bonito pero tenemos que seguir ruta hacia Taormina. Es imprescindible coger el Funivía en Mazzaro para subir, no es una ciudad para el coche. Hay un parking en la misma salida del Funivía y, todo, nos sale por 3,5 €/persona. Vamos al teatro griego (construido en el S. III a.C y reconstruido en época romana, S. II d.C.) y ¡sorpresa! está invadido por un escenario y cámaras ya que se va a celebrar un concierto. Por su tamaño, es el segundo teatro de Sicilia, después del de Siracusa.


El pueblo está abarrotado pero nos encantan sus calles y monumentos. Visitamos Santa Caterina y vemos el museo siciliano, callejeamos y llegamos a Via Comunale que son unos jardines, con vistas espectaculares. El paseíto por ese lugar, a esas horas, sienta de cine. Seguimos andando hasta el Convento de San Doménico, vemos el claustro y las vistas desde el restaurante, muy recomendable. Continuamos hasta la Piazza del Duomo. La catedral di San Nicolo, edificada en el siglo XIII y reconstruida en los siglos XIV y XV, es preciosa. Allí se encuentra también el Ayuntamiento. En la Piazza 9 Aprile vemos las iglesias de Sant’Agostino (S. XV) y San Giuseppe (S. XVII). Volvemos al Funivía, después de haber cogido algunas provisiones y llegamos a la casa, “derrotadas”, después de un largo día.

30.08.09
La amenaza no se cumple y conseguimos salir a las 10:10 de la casa. De camino a Ragusa hacemos escala en Siracusa. Una vez más nos vemos viendo ruinas… ¡a las 12:00, que fijación con esto también!. Vamos derechas al Parco Archeologico della Neápolis (hay un parking en el propio recinto), a la entrada nos encontramos con la iglesia de San Nicolo dei Cordari (normanda, S.XI). A continuación vemos el anfiteatro romano, construido entre los siglos III y IV d.C., después, el Ara di lerone II, un inmenso altar, el más grande del mundo griego, edificado en el S. III a.C. Al fin llegamos al monumento más famoso, el teatro griego, uno de los más grandes del mundo.


En la época romana sufrió modificaciones. Ante la desesperación de Silvia, a punto de deshidratarse, sus compis deciden recorrer el teatro de punta a punta y hacer fotos desde todos los ángulos. En la Latomía (canteras de donde se extraían los bloques de piedras para la construcción) del Paradiso nos adentramos en la Oreja de Dionisio, una gruta artificial de 65 m de longitud y 23 m de alto, con una acústica excepcional y de la que la leyenda dice que el tirano Dioniosio encerraba allí a sus enemigos para escuchar sus conversaciones desde el exterior. Después de recuperar fuerzas con el frescorcillo de la gruta, cogemos el coche hacia Ortigia, isla de 1 Km2, que forma parte de Siracusa y en la que se encuentran palacios, iglesias… Aparcamos en un parking cubierto que encontramos a la entrada. Comemos en Porticciolo. Callejeamos por la isla y disfrutamos de los edificios y las vistas del mar. Casi al final del recorrido, llegamos a la Piazza del Duomo que nos sorprende gratamente.
Es un espacio más amplio, con la catedral rodeada de palacios (el Palazzo Arcivescovile, el Palazzo del Senato, hoy Ayuntamiento, la Iglesia de Santa Lucía alla Badia y el Palazzo Benevetano del Bosco) y una escultura espectacular en el centro. Probamos una granita de mandorla (almendra) en el café de la Piazza. Es típico de aquí pero nos resulta un poco “soso”, sabe demasiado a canela pero, está fresquito y entra de cine… De camino a Ragusa, Kika hace un alarde de “macarrería” haciendo ruedas en una arrancada en cuesta. En Ragusa-Ibla (parte antigua de Ragusa) nos reciben A. (con un brazo escayolado) y G. que nos recogen en el parking porque las calles son demasiado estrechas para subir con nuestro coche. El alojamiento es una parte de un palacete noble del pueblo, Palazzo Sortino Trono, declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Es una auténtica sorpresa. Los balcones tienen unas vistas espectaculares, la terraza de la parte superior es una delicia y las instalaciones están estupendas. Muy recomendable.


Damos un paseo hasta el lugar que nos han recomendado para la cena, la Trattoria Bettola que… promete. Al consultar la carta dudamos con la melanzane pero, la camarera se encarga de llevarnos personalmente, a la mesa, una berenjena, para que no haya dudas… Probamos el Canolo alla Ricotta (dulce típico, de forma similar al pestiño, relleno de ricotta) y también tomamos unos Penne con pistachio pesto buenísimos.

31.08.09
Desayunamos a las 08:30, en la terracita del palacio; melón, uvas, pan con mantequilla y mermelada… Resulta muy agradable. Salimos a callejear por Ragusa que conserva el irregular trazado medieval de sus calles, junto a imponentes edificios barrocos. Visitamos la basílica de San Giorgio, edificada en 1775 por Rosario Gagliardi (del que veremos muchas más obras a lo largo de nuestro recorrido). Llegamos a la Iglesia de San Giuseppe, de fachada muy similar a la anterior y después nos acercamos al Giardino Ibleo, diseñado en el S. XIX y con unas vistas estupendas. Allí encontramos las iglesias de San Giacomo, San Doménico y dei Cappuccini y nos hacemos unas cuantas fotos con el temporizador derrochando originalidad, risas y simpatía (¡Brindo por las mujeres que derrochan simpatía!).


De camino a la casa, aprovechamos para comprar quesos de la región, salami y pan para hacer unos bocatas en la playa, que era nuestro siguiente destino. Algunas avanzaron también con las compras de regalos, otras… no terminábamos de decidirnos. Silvia no daba crédito… ¡habíamos conseguido ver una ciudad con “la fresca”!
Salimos camino de la reserva de Vendicari, espacio protegido entre Noto y Pachino, con las sombrillas a cuestas, era fundamental protegerse del sol… Kika, que había disfrutado un montón de la visita a Ragusa, decide repetir y, después de haber avanzado unos cuantos kilómetros, nos lleva de vuelta allí. ¿Cómo es posible no encontrar un huequecito para hacer una “pirula” en tantos kilómetros?. Claro, que luego nos sorprenderá con alguna otra que asustaría al más atrevido conductor siciliano… A nuestra llegada, al fin, a la reserva nos reciben negros nubarrones. ¡Ojo a nuestra puntería con el tiempo!
Llevamos una semana al borde de la deshidratación y cuando decidimos darnos un respiro e ir a la playa… ¡llueve!. En fin, al menos las sombrillas servirán para resguardarnos de la lluvia… La playa a la que accedemos no es la que nos habían recomendado, que deducimos debe ser la Cala Mosche, pero el día no está para muchas aventuras y nos comentan que, como la playa en la que nos encontramos, debe estar llena de algas también.
Solo Kika se anima con el bañito, ¡inasequible al desaliento!. La reserva está muy bien, el entorno sí es bonito a pesar de ese olor tan característico. Después de la comida y siesta damos un paseo (Kika se había adelantado) y nos asomamos a los pantanos y a una antigua fábrica (¿conservera?) de atún. Empiezan a caer algunos goterones y decidimos salir hacia Noto. Comenzamos el recorrido por la parte baja, menos cuidada, pero enseguida llegamos a la calle Vittorio Emanuele (¡todos los pueblos/ciudades tienen un Corso Umberto y un Corso Vittorio Emanuele) en la que encontramos gran cantidad de palacios e iglesias. Nos tomamos una granita de limón en el Café del Teatro, con una vista estupenda de la catedral, con su gran fachada de dos torres y su amplia escalinata triple, terminada en 1770, siguiendo el proyecto de Gagliardi. Al terminar, nos acercamos a visitarla. Subimos la escalinata coincidiendo con la puesta de sol, el cielo va cambiando de color, aparecen los tonos rosados, anaranjados… y vemos como, a nuestro alrededor, los muros de las iglesias y los palacetes también van cambiando de tonalidad.
De vuelta a Ragusa cenamos en Ai Lumi (camareras chinas) y lo que tomamos está rico pero es algo escaso así que, rematamos con un heladito que nos vamos tomando por el camino.

01.09.09
Desayunamos a las 08:30 y salimos con las maletas a las 10:00. Nuestra primera parada de hoy es Módica. Siguiendo la lógica de Kika y Bea, vamos a Módica Alta (sobre la roca) pero, ¿qué era lo que había que ver?... ¡Módica Bassa (sobre el valle)!. Vemos la iglesia de San Giorgio que nos recuerda un montón a la de Ragusa. Callejeamos y nos encontramos un buen número de iglesias y palacios barrocos. La catedral y la Iglesia de San Pietro son los más impresionantes. Tomamos una granita de limón y salimos hacia Scicli. Llegamos a la plaza del Ayuntamiento donde vemos una terracita estupenda para comer pero, a sugerencia de Silvia, vamos a ver alguna de las iglesias para evitar las subidas y el calorazo después de la comida y, a la vuelta… ¡no hay sitio en la terraza! Todas las miradas se dirigen a la culpable que es “fulminada”. Al final conseguimos hacernos un hueco y comemos. El sitio, Millenium, es muy recomendable, la comida es estupenda y, el servicio, también.


Cogemos el coche hacia Val di Kam (Sant Angelo), donde se encuentra nuestra próxima casa. Es un viaje largo, de más de dos horas y media. A la entrada nos localiza la pareja de madrileños con la que coincidimos en nuestro primer alojamiento y que nos lleva algo de ventaja. Nos recibe Rosalinda y nos lleva a casa de María (bueno, en realidad nos lleva Bea por unas callejuelas “endemoniadas” con pendientes impresionantes y giros de 90º en calles bien estrechas). Es una casa de pueblo con tres habitaciones y dos cuartos de baño (¿o son pistas de baile?). Es la que menos encanto tiene por el momento… Siguiendo la recomendación de Rosalinda, vamos a cenar a la Pizzería Eden, con horno de piedra, y no nos arrepentimos; buena comida y buen precio.

02.09.09
¡Conseguimos salir a las 09:00! A pesar de los intentos de Kika por llegar a la zona de ruinas a partir de las 12:00, dándonos vueltas y más vueltas… conseguimos acceder al Valle de los Templos a las 10:30. Están construidos con la piedra calcárea local de color amarillo, son todos de estilo dórico. La zona arqueológica está dividida en dos por la carretera que sube hacia la ciudad moderna. La parte que más nos gusta es la alta, allí nos encontramos con el templo de Hera Lacinia (S. V a.C.), cerca de éste se sitúa el templo de la Concordia (símbolo del valle), también del S.V a.C., es uno de los templos mejor conservados gracias a que fue convertido en iglesia en el S. VI d.C. y restaurado posteriormente, en el S. XVIII, para recuperar su aspecto original.



A continuación llegamos al templo más antiguo de la zona, el de Heracles y cerca de éste se halla una necrópolis paleocristiana. Al otro lado de la carretera vemos el templo de Zeus Olímpico (S. V a.C.), su estructura estaba sostenida por columnas de 17 m y unos gigantes de piedra, de 11 m de altura, llamados telamones (vemos la reproducción de uno de ellos). A lo lejos divisamos el templo dei Dioscuri y nos saltamos el museo… Existe la posibilidad de visitar los templos por la noche, a partir de las 19:30, y realmente puede ser una opción recomendable por la temperatura, puesta de sol y la posibilidad de ver los templos iluminados.
Salimos hacia la playa de Eraclea Minoa, que era la que nos habían recomendado para un buen baño y... ¡al fin, encontramos arena!. No hay demasiada gente, las vistas son estupendas, detrás hay un pinar y apenas hay algas en el mar. Nos pegamos un bañito fantástico y comemos en un chiringuito que había allí mismo.
Cogemos carretera y, después de unas cuantas vueltas a rotondas varias (¡qué manía!), llegamos a Scala dei Turchi. ¿Qué voy a contar de Scala dei Turchi que no esté en las fotos? ¡Nada! Las tenemos de frente, de perfil, de espaldas, contraluz, con puesta de sol, tumbadas, sentadas, por parejas, tríos, cuartetos, posando, espontáneas… En fin, un book completo para cada una. Después de un bañito en la playa, volvemos a las “gradas” para ver la puesta de sol.

03.09.09
¡Sorprendente! Conseguimos estar listas 15 minutos antes de la hora de salida… Cargamos el coche y salimos hacia la zona de Trapani y, callejeando con el coche, volvemos a recordar una de las frases favoritas de las conductoras: “Pero, ¿por aquí caben dos?” (En algún momento hemos visto adelantamientos convirtiendo una carretera de dos carriles en tres).
Decidimos ir por el interior porque, a lo largo del viaje, nos hemos movido más por costa. Llegamos a Santo Stefano de Quisquina y subimos al Santuario de Santa Rosalía, explorando también en la gruta en la que durante unos años vivió la santa. Seguimos ruta hasta Prizzi donde nos equivocamos y visitamos la parte más nueva. Al salir vemos en la montaña dos estampas diferentes y caemos en la cuenta del error. Otra vez será… Llegamos a Palazzo Adriano, escenario de algunas de las escenas de Cinema Paradiso.


Hacemos un montón de fotos a la plaza en la que se encuentran “enfrentadas” dos iglesias del S. XVIII; una católica, Chiesa della Madonna del Lume y una griega, Chiesa de María S.S. Asunta. También “quemamos” con nuestras fotos la fuente octogonal situada en la misma plaza. Comemos en El Viale, “lo que la señora quiere” porque, viendo que no nos enteramos de nada y empezamos a marearle con albóndigas al punto y poco hechas, decide que nos sirve lo que a ella le parezca. Nos dejamos guiar, le dejamos que saque lo que quiera y comemos bastante bien. Continuamos camino a Corleone, buscamos a Vito y, en vista del escaso éxito, decidimos seguir hacia la casa.
La primera impresión de la casa (en Buseto Palizzolo) es bastante buena y, atención… ¡hemos llegado a la primera!.
Planificamos los días siguientes disfrutando de una luna llena (o falsa llena) preciosa. Cenamos en Baglio Nuevo, nos sentamos en una terracita muy agradable. Nada más sentarnos, nos sacan una jarra de vino siciliano y empiezan a sacar platos y más platos. Pensando que es un error, les decimos que no hemos pedido nada pero nos sorprenden con un “menú único” así que decidimos relajarnos y disfrutar de la cena mientras desfilan los platos de antipasto, pasta, carne (que no era pollo castrado sino cordero con “costra”, por cierto)…

04.09.09
Nos levantamos a las 08:00 para desayunar y a las 09:15 salimos para Trapani con idea de ir a Erice y Cabo de San Vito y Reserva Lo Zingaro pero, al final se reduce a las dos primeras porque disfrutamos mucho del rato allí. Antes de salir, Ana, la dueña de la casa, nos pregunta si llevamos GPS y Kika, sin dudarlo, señala a Bea y dice: “¡Ella!”
En Trapani callejeamos por la lengua que sale al mar, admirando palazzos e iglesias; la catedral, la Iglesia del Purgatorio, con los pasos de Viernes Santo, el Palazzo Senatorio… Tomamos un refresco en la cafetería de los “quesitos”, cuya decoración entusiasma a Angela, y continuamos camino al Funivía que nos llevará a Erice.
Parece la mejor opción y las vistas merecen la pena. Cuando llegamos compramos un “bono per tutto”, por 5 € que nos dará acceso a la Torre di Re Federico (campanas), que nos encanta a pesar de los 108 escalones que tenemos que subir, al Real Duomo (Iglesia Matrice, 1314, de fachada gótica y un hermoso rosetón, ambos de 1496 y con el interior reconstruido en estilo neogótico en el S. XIX), a San Martino, a San Giuliano, a San Giovanni, donde disfrutamos de las vistas, el frescor de la sombra y hacemos un montón de fotos y a Ruderi SS. Salvatore, donde vemos un nacimiento.


Después de la primera parte (torre y Duomo) vamos a comer a Monte Giuliano (recomendado en guías y casa), disfrutamos de una comida muy rica bajo la sombra de una parra y con vistas fantásticas. Probamos el cous-cous di pesce, la busiata, carpaccio de manzo y otra pasta muy rica también (17 €).
Avanzando en nuestro recorrido nos encontramos, en la parte alta de la ciudad, el Giardino del Balio y el Castello Pepoli y, junto a este, el Castelo di Venere.
Sin darnos cuenta, se ha hecho tarde así que decidimos dejar San Vito para el día siguiente o sortearlo con Marsala. Al llegar a casa y, después de haber parado a comprar unas birras y unas patatas (el vino Palate Sirah, las aceitunas y el chocolate negro los traíamos de Erice) encargamos un par de pizzas y a cenar...

05.09.09
Vamos mejorando nuestros horarios de salida. Después de un cambio de última hora en nuestros planes, vamos a Monreale para ver su catedral que, realmente, es una maravilla. Coincidimos con la llegada de una novia a la que el novio espera en la puerta. El Duomo fue fundado por el rey normando Guillermo II en el año 1174 que quiso que compitiera en grandeza y esplendor con las catedrales europeas de la época. Tiene una gran mezcla de estilos pero, lo más bonito, son los mosaicos sobre fondo dorado de estilo bizantino que datan de los S. XII y XIII, destacando el Cristo pantocrátor del ábside. Junto a la catedral se halla una abadía benedictina cuyo principal atractivo es el claustro que también visitamos. Ejemplo de arte árabe, con más de 200 columnillas y arcos ojivales, decorado con esculturas y mosaicos realizados por artesanos bizantinos. Nos hacemos también unas cuantas fotos en su fuente.
Continuamos viaje a Palermo donde aparcamos justo frente al Palazzo Reale Normanni. Caminamos hasta llegar a la Porta Nuova y seguimos por Vittorio Emanuele hasta la Catedral, construida por los normandos en 1184 sobre una antigua mezquita. La fachada principal es de estilo árabe-normando, la sur es de estilo gótico-catalán, la decoración interior y la cúpula son neoclásicas. En el interior hay dos capillas de época medieval, en una de las cuales se guarda el arca de plata con las reliquias de Santa Rosalía, patrona de la ciudad. Recorremos el corso Vittorio Emanuele y llegamos a la Via Roma, famosa por sus tiendas. Cerca de esta vía se encuentra Il Maestro Brodo que es el lugar que hemos elegido para comer. Probamos, además de otros platos, los bucatini con le sarde (muy ricos) y los camareros “flipan” viéndonos compartir una sopa para cuatro. No entienden nada y conseguimos volverles locos con un desfile de platos y cubiertos.


Después de la comida, llegamos a la Piazza Marina, cerca de la cual está la iglesia de Santa María della Catena donde se va a celebrar otra boda (¡a las 15:30!), callejeamos por el mercado Vucciria, el más famoso aunque no pasamos a buena hora, hasta llegar al Teatro Massimo. Salimos de Palermo después de atravesar algunas zonas algo “decadentes” y cogemos el coche hacia la Reserva de Lo Zingaro. Llegamos a la Tonnara de Scopello, que es una playa de roca y decidimos acercarnos a otra que tiene mejor pinta para un baño aunque, finalmente, ninguna se anima (es de piedrecitas) así que nos encaminamos al Cabo de San Vito.
Intentamos cenar en Sirah (recomendado por la casa) pero tienen los dos turnos completos así que entramos en el Sea Garden y… ¡probamos el risotto, al fin! ¡Qué rico! Tomamos un helado/granita en la playa y Kika prueba el agua y está a punto de caer en la tentación y bañarse con la luna.
Estamos agotadas pero, bueno, la vuelta no debe llevarnos más de media hora, ¿no? Pues, ese es el tiempo aproximado que llevaban Angela y Silvia durmiendo cuando una carcajada de Kika les despierta junto con un anuncio: “Estamos en el cementerio”. En fin, lo que está claro es que no sabemos dónde estamos y empezamos a probar… “Por aquí ya hemos pasado”, “Por aquí también”, “A Trapani”, “No, preguntemos a los carabinieri, ¿dónde estaban?”. Total, que llegamos a casa en un tiempo record de dos horas pero… ¡llegamos!

06.09.09
¡Ufff, qué mal rollito, es nuestro último día! Tenemos dos planes alternativos: Selinunte o playa si nos dejan quedarnos en la casa hasta las 15:00 para poder pegarnos una ducha. Como finalmente nos dejan una habitación hasta esa hora y estamos deseando pegarnos un buen baño en una playa en condiciones, decidimos preguntar por alguna y nos dirigen hacia la playa Cornino. Cuando llegamos no nos convence mucho y decidimos ir a la de San Vito, que nos había parecido estupenda. Efectivamente, tiene mucha gente pero es de arena, no hay algas y el agua está buenísima. Para rematar la mañana de playa, bajamos unos helados/granitas que entran fenomenal. Vuelta a la casa, con tiempo, no nos vaya a pasar lo de la noche anterior y… conseguimos salir a las 14:45 camino del aeropuerto. Milagrosamente hemos conseguido cerrar nuestras maletas aunque también es cierto que hemos dejado unas cuantas compras para el aeropuerto. Cuando llegamos preguntamos por una gasolinera y nos envían a una en la que no puedes llenar el coche, tienes que ir poniendo los importes hasta acertar con el lleno porque no devuelve cambio.
Una vez devuelto el coche (¿nos harán pagar un plus por lo “guarrete” que lo devolvemos?), vamos al mostrador de Europcar para reclamar el tema del depósito (que nos entregaron a la mitad) y nos dicen que “es cierto, pero hay que reclamarlo a través de Roma, vía teléfono o fax”… En fin, como dice Angela: “De todo se aprende, chicas”.
Nos damos cuenta de que hemos llegado demasiado pronto y no nos dejan facturar hasta dos horas antes así que decidimos ir a comer tranquilamente. Cuando por fin facturamos, empezamos con las compras y arrasamos con los chocolates, pastas, frutos secos, vino… ¡Ahora sí que pesa la mochila de Kika!.
Al llegar y con una temperatura de 27º a las 23:00 de la noche, Bea dice: “Chicas, ¡hace fresquito!” , provocando la carcajada del comandante y azafata que estaban despidiéndonos.
Nos quedamos con pena de no haber visto el centro (Enna y Piazza Armerina), Selinunte… y de no haber tenido tiempo para ver algunas cosas un poco más despacio.
Y ante todo destacar la amabilidad de la gente de Sicilia y agradecer a Boris toda la organización del viaje, que ha contribuido para que este sea perfecto.

3 comentarios:

  1. Evisto esa bellas fotos de mi tierra Sicilia,sus paisaje y lugares marvilas sicilianas os dejo un relato anonimo Siciliano,
    dice hasi,
    Un dia DIOS PADRE,se paseaba por el Pariso vio que todos los santos estaban conteto quiso hacerle al mundo un regalo,tomo un diamante de su corona,les dio el don de los siete elemento y mirando al saliente lo hecho al mar,la gente la llamo Sicila,mas es el diamante de DIOS

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  2. Anónimo5:46 p. m.

    Sicilia ,es una hermosura ,Corleone ,el campo ,las naranjas ,los riachuelos ,potatas rellenas ,io a la fine sempre digo Sicilia amore mio .

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  3. Anónimo7:35 p. m.

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