martes, 20 de octubre de 2009

¿SICILIA CON NIÑOS? ¡POR SUPUESTO!

Articulo escrito por Rafael N.

(*) si quieres realizar un viaje a Sicilia como lo que ha hecho Rafael, no olvides mirar nuestra sección de circuitos a Sicilia.

Entre finales de Junio y principios de Julio de 2009 viajamos en familia a Sicilia a través de ShineSicily, y la experiencia ha sido más que gratificante. En primer lugar, se trata de un lugar magnífico para conseguir el difícil equilibrio entre lo que queremos hacer los adultos y lo que quieren hacer los niños (en nuestro casos, dos niñas de 8 y 4 años). Nosotros queríamos combinar las visitas con el relax... las pequeñas se hubieran quedado todos los días en la piscina. Hubo tiempo para todos.
En segundo lugar, Sicilia ha superado nuestras expectativas en todos los sentidos, y ha vencido con argumentos sólidos a todos los tópicos que se ciernen sobre la isla (la mafia, el tráfico, la falta de infraestructuras...). Al menos durante las fechas en las que hemos viajado, hemos degustado una Sicilia tranquila, limpia, ordenada, amable, abierta, civilizada en la carretera y bella, bellísima.



Y ahora, vamos por palmos:

Noreste de la isla: El Etna lo domina todo

Llegamos a Catania con WINDJET (nota de trinakriatours: la compañía ha dejado de volar en septiembre 2012, ahora la ruta Barcelona-Catania la cubre VUELING) y recogemos el coche en Europcar. Lo primero que hacemos al pisar tierra siciliana es comprar un CD del más grande... Franco Battiato. El genial siciliano nos va a acompañar durante todo el viaje y las niñas van a acabar aprendiendo de memoria el "Cucurrucucu Paloma". Nos dirigimos a nuestro primero alojamiento, una antigua granja cercana al rio Alcantara reconvertida con un gusto exquisito en casa de agriturismo. De hecho, hace tan sólo un año que G. y su marido están en plena actividad con la hacienda, y los trabajos menores siguen. La casa está rodeada de naranjos, cuenta con una magnífica piscina y juguetes para los pequeños. El segundo día vamos al Etna. Visita obligada y fascinante para toda la familia. Preferimos subir por la ladera norte, la menos transitada, hasta una estación de esquí en desuso desde la última erupción importante, en 2002, que arrasó las instalaciones. Es curioso: la primera imagen cinematográfica que se nos viene a la cabeza cuando se habla de Sicilia es, sin duda, "El Padrino" (y todo lo que conlleva), pero muy pronto otras películas insospechadas ocupan su lugar. Viendo la estación de esquí arrasada por la lava, me imagino un buen final alternativo a "El Planeta de los simios".



"Vacas de carretera" en la ladera del Etna. El pastor iba en un Fiat Panda.

En la base de la estación hacemos una excursión en autobús 4x4 hasta el observatorio, en la cota 2800. ¡Hay que llevarse la chaqueta, por mucho calor que haga abajo! El paisaje lunar, casi marciano, impresiona mucho.. .uno se imagina en el plató de la falsa expedición a Marte de otra película, "Capricornio Uno". Una vez abajo, aprovechamos las magníficas carreteras secundarias para rodear el volcán, disfrutar de una vegetación privilegiada y de algún rebaño de vacas circulando por la carretera.

Al día siguiente, tenemos otra cita cinematográfica, las islas Eolias. Las guías nos recuerdan la grabación tempestuosa de Ingrid Bergman y Roberto Rossellini en Stromboli, pero a mi Lípari siempre me trae a la cabeza un capítulo de "Caro Diario", de Nanni Moretti. Cogemos el 'aliscafo' en Milazzo (otra aventura para las niñas) y en menos de una hora estamos en la isla principal de las Eolias.

Cualquier tiro de cámara es bueno cuando estás en Lípari

En un autobús regular nos acercamos a la Spiaggia Bianca, que la guía nos marca como playa de arena... pero nos topamos con guijarros como puños. Eso sí, mucha tranquilidad y un agua cristalina. Después, una visita a la ciudad principal nos relaja aún más y lamentamos no tener más tiempo para poder visitar Vulcano o Stromboli (o las dos, puestos a pedir).

El tercer día nos depara una visita muy esperada, desde hace muchos años. Vamos a pasar el día a Taormina, muy cerca del alojamiento. En muchos foros se acusa a Taormina de estar demasiada explotada por el turismo... efectivamente, está muy explotada en comparación al resto de la isla, pero vale muchísimo la pena. Desde la playa, muy cerca de la espectacular Isola Bella, se encuentra un telecabina que sube hasta el casco antiguo. Para las niñas, otra aventura! El pueblo está cuidadísimo, las calles rezuman a verano por los cuatro costados y el teatro griego ofrece un panorama espectacular. Además, para nosotros se trata de una visita especial, ya que una de nuestras películas de cabecera es "El gran azul", y una buena parte del film se desarrolla en Taormina, donde Jacques Mayol y su socio siciliano liberan a un delfín en el mar. Nos vamos satisfechos.
¿Quién dice que Taormina no vale la pena?

Sureste de Sicilia: el barroco decadente y maravilloso

Para desplazarnos desde el noreste al sureste, preferimos obviar la visita a Catania y acercarnos hasta la Villa del Casale, una antigua hacienda que posee los mosaicos más bien conservados de toda la Roma Clásica. El desvío vale la pena, por los mosaicos en sí y por el repentino cambio de paisaje que observamos una vez lejos del Etna: los naranjos y las flores dan paso a llanuras y colinas sembradas de cereales. La travesía norte-sur de la isla acaba en nuestro nuevo hogar, la Casina, una nueva hacienda espectacular, completamente renovada y con un encanto especial, rodeada de algarrobos y olivos. La piscina -jacuzzi incluído- quita el hipo. Va a ser difícil arrancar a las niñas de la casa!
Disfrutando del reposo en la piscina del alojamiento

Desde la 'Casina', el manojo de excursiones que se pueden hacer no nos caben en la agenda... deberemos dejar alguna fuera del circuito. Nuestro anfitrión, F., nos recomienda especialmente la antigua Ragusa, máximo ejemplo del barroco 'decadente'... y volvemos a acertar. La ciudad antigua es preciosa, efectivamente decadente, pero en el mejor sentido de la palabra. Hay que verlo y sentirlo para entender que algo 'decadente' también puede ser enormemente bello. Cerca de Ragusa está Scicli, otro pueblecito con aire barroco y algunas casas excavadas en la roca.
Ragusa 'by night', igual de mágica que de día

El segundo día en el sur lo dedicamos a la playa. Arena finísima y aguas poco profundas. Otro sueño para las pequeñas. Nos sorprende en sobremanera la poca gente que hay en la playa (estamos ya a principios de Julio)... hay zonas con kilómetros a la vista y apenas un puñado de bañistas esparcidos. Suponemos que en Agosto la cosa cambia, y disfrutamos de esa rara soledad. Donnalucata, la Marina de Ragusa, Punta Secca... un litoral aún por explotar que nos regala tranquilidad y agua clara.
Playas de arena fina y agua transparente en Donnalucata

La leyenda de Siracusa nos vence en nuestro último día en el sur. En su momento fue la gran capital del Mediterráneo. Hoy atesora una belleza discreta en su casco antiguo, en la isla de Ortigia, y en sus alrededores costeros, que descubrimos con una antigua barca de pesca reconvertida en 'bus' marítimo para turistas. Visitamos un pequeño museo de 'Pupi', las marionetas locales, para gozo de las más pequeñas de la familia. A la vuelta, para obligada en Noto, un ejemplo de ciudad barroca construida de la nada, después de un devastador terremoto a finales del siglo XVII. La ciudad está perfectamente conservada, limpia, impoluta... pero palidece al lado de la auténtica Ragusa.

Noroeste de Sicilia: el mar verde-turquesa
Es hora de volver a cambiar de aires y tenemos que volver a elegir: alcanzamos el noroeste por la costa, visitando los vestigios griegos de Senilunte, o atravesamos la isla por el centro, de norte a sur, para poder descubrir Cefalù. Consejo familiar de urgencia y acabamos tomando una autopista casi desierta para ir al pueblo costero de Cefalù. Es domingo, hace sol, y muchos palermitanos pasan el día en la playa. Es el único día en el que nos sentimos turistas en una tierra para turistas, pero aún así la visita vale la pena. Cefalù se aferra al mar ante la amenaza imponente del peñón que la vigila de cerca y sus calles, su imponente iglesia de reminiscencias árabes y sus antiguos lavaderos públicos nos vuelven a recordar la intensa historia de una isla por la que han desfilado las civilizaciones mediterráneas más importantes de la historia.

Después de Cefalù, nos dirigimos a nuestra última posada muy cerca de Trapani. Estamos rodeados de árboles frutales y no hay piscina, cosa que sorprende a las niñas. Una visita a los alrededores nos hace descubrir que la piscina, en este caso, no hace falta.

Decidimos invertir nuestro primer día en visitas 'culturales', para dejar el resto de las vacaciones a merced del sol y del mar. Así que en una jornada visitamos las ruinas griegas de Segesta -bellísimas, en un marco natural impresionante-, bajamos hasta Marsala para ver las salinas y sus molinos de viento y visitamos la isla de Mozya -con los vestigios de una antigua ciudad... ¡fenicia!- Acabamos el día en la bellísima e imprescindible Erice, subiendo en un larguísimo telecabina desde Trapani, que nos ofrece una vista espectacular sobre la ciudad portuaria y las islas Egadi. Erice parece un trozo de la Toscana incrustado en una montaña siciliana. Una ciudad medieval perfectamente conservada y cuidada, que fascina incluso a las pequeñas.
Vestigios griegos y romanos impresionantes en Segesta

Los siguientes dos días nos sumergimos (en el sentido literal de la palabra) en el mar turquesa de esta zona de Sicilia. Primero, con una excursión de todo el día en barco para descubrir desde el agua la reserva natural dello Zingaro. El barco nos deja varios momentos para el baño, y paramos a comer en San Vito Lo Capo, un pueblecito turístico con una playa-bahía auténticamente caribeña. De vuelta, paramos en la playa de Scopello para un último chapuzón en un entorno que nos recuerda a las playas más escondidas de Menorca.
Un milisegundo antes del gran chapuzón en aguas de la reserva natural dello Zingaro

El último día, tomamos otro 'aliscafo' para visitar la isla del atún, Favignana, la más grande de las Egadi. Alquilamos bicicletas y desafiamos al calor recorriendo la parte sur de la isla. El verde turquesa del mar se intensifica. Es casi insultante no meterte en el agua. Las zonas de baño se suceden una tras otra, rivalizando en belleza... qué gran colofón al viaje.
Favignana en bicicleta. ¡Qué gran despedida!

Para rematar las vacaciones, visitamos por segunda vez el restaurante "Hijos", a las afueras de un pueblecito llamado Dattilo. La primera vez que fuimos estábamos solos, y casi se puede decir que la familia de Pino Cusenza cocinó para nosotros los entrantes más típicos de la isla. Con eso tuvimos suficientes. Por eso, tuvimos que volver para rematar el trabajo, degustando la parrillada de carne y otra herencia árabe típica de la isla, el cus-cus. Todo ello, regado con vino de Marsala y rematado con Passito de Pantelleria, moscatel a base de uvas pasas hecho artesanalmente.

Sin duda, lo más duro fue volver.

En resumen, la selección de alojamientos que nos propusieron en ShineSicily fue perfecta. Los 'tempos' del viaje, adecuados. Las carreteras, magníficas. La isla, maravillosa. Y, por supuesto, las cosas inherentes a Italia: la simpatía, la buena mesa, el clima benigno y la sensación de viajar al país de unos primos hermanos que parece que se toman la vida con algo más de alegría que nosotros. De la mafia, ni rastro... quizás porque no la supimos ver, o no la quisimos ver. Eso sí, el libro "Gomorra", de Roberto Saviano, fue mi lectura de cabecera durante todo el viaje. Un libro del que, por cierto, también se ha hecho una película (nota de Trinakria Tours: Gomorra se refieren a la región de Napoles, Campania).

Muchos dirán que ha sido un crimen no visitar Palermo. Es posible. Pero con los días que tuvimos preferimos Lo Zingaro, Erice y Favignana antes que la gran ciudad. Todo no se podía hacer. Y es verdad, tampoco fuimos a Corleone, o a Prizzi, buscando la fotografía fetichista ante el cartel de entrada al pueblo. Si nos hubiéramos decidido a hacerlo, de todos modos, no habríamos optado por esos pueblos: Nos hubiéramos hecho la foto ante el cartel de Zucco, como el apellido del personaje de John Travolta en "Grease".

4 comentarios:

  1. Fantástico! Muchas gracias por compartirlo :)

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  2. hola, he llegado a tu blog por casualidad y por que estamos mirando de visitar Sicilia este verano. Me podrías decir cuantos dias estuvisteis, si lo recuerdas, más que nada para hacerme una idea del tiempo que necesito?

    Gracias,



    Imma

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    1. Hola Imma, en este blog ponemos las experiencias de nuestros viajeros, el viaje en cuestiòn fue un viaje de 15 días a Sicilia. Puedes mirar nuestros tours, y si quieres contactarnos para que os hagamos una propuesta, en http://www.shinesicily.com/sicilia/rutas/
      Saludos!
      El equipo de Trinakria Tours

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  3. Hola,
    La hacienda la Casina donde estaba?
    Gracias
    Montse

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