lunes, 19 de octubre de 2009

Viajes de Septiembre

Articulo escrito por Reyes G.

Bueno, intentaré hacer un resumen de nuestra semana en Sicilia (va a ser difícil por la cantidad de anécdotas para contar, pero intentaré resumir lo más posible). Llegamos al aeropuerto de Catania el jueves día 17 de septiembre, poco antes de las 10,00 de la mañana y ya tuvimos un pequeño problema con el coche: nos dijeron que había sido cancelado el alquiler, por lo que llamamos a Barcelona y pudimos salir del aeropuerto sobre las 11,00 de la mañana.




Nos habíamos marcado un itinerario “imposible”, y queríamos ir a Enna, con lo que, intentando buscar la autopista para Palermo (craso error, hay que coger los indicativos hacia Messina y después cambiar de sentido) perdimos alrededor de 1 hora dando vueltas por Catania. Por fin llegamos a Enna, de allí nos fuimos a Caltanisseta y ya no pudimos ver nada mas, eran las 17,00 de la tarde, con lo que nos dirigimos hacia Santa Venerina (al alojamiento). Un desastre, nos perdimos y tuvimos que quedar con el propietario en el cementerio, por que no encontrábamos la casa (nos reímos muchísimo de esta deprimente quedada...). Al día siguiente nos fuimos al Etna (Zafferana Etnea, subida al Refugio Sapienza y subida en funivia): IMPRESIONANTE, nos encantó. Bajamos y fuimos a Taormina, pasamos en coche por Letojanni (no teníamos tiempo para pararnos) y Giardini Naxos, y tiramos para Catania. Así como Taormina y alrededores nos encanto, Catania no nos gusto (nos costo entrar, encontrar sitio donde aparcar y comprar el ticket del parking toda una odisea, nos pareció una ciudad sucia, descuidada...); cogimos el coche y tiramos para Aci Castello, Aci Trezza y Acireale, en donde cenamos frente al Duomo: ALUCINANTE. El sábado en la bajada para Ragusa Ibla, fuimos por Piazza Armerina (Villa del Casale y Villa delle Meraviglie), Morgantina y Caltagirone (subí los 142 escalones), para tirar ya para Ibla. No tenemos palabras para este pueblo maravilloso: cenamos en La Bettola (y como cenamos: unos spaguetti al cartoccio..., ensalada y canoli...) muy muy bien, el Duomo nos dejo impresionadas, y eso que el día que llegamos, llovía... (tenemos que decir que en todas las casas de agriturismo el trato fue excelente, los desayunos buenísimos, sobre todo en el primero, y que tanto C., como A., como F., amabilísimos, nos ayudaban a la hora de seguir rutas, recomendarnos sitios donde comer, que ver,...). El domingo nos fuimos a Módica, Noto y Siracusa-Ortigia. Los balcones barrocos de las dos primeras: IMPRESIONANTES.






Lunes 21 de septiembre, nos fuimos a Agrigento y allí nos explicaron como llegar a la Scala dei Turchi, que nos había recomendado A. en Ibla (en donde coincidimos con 2 parejas de españoles que venían de la zona de Trapani-Palermo), y, teniendo en cuenta que nos estábamos asando de calor y que no habíamos pisado la playa desde que habíamos llegado a Sicilia, nos apetecía muchísimo. Fue impresionante verla, recorrerla... indescriptible, aunque nada mas llegar se empezó a encapotar el día... con lo que después del paseo por la playa y por la Scala, tiramos para Selinunte y Fulgatore. Después de una ducha nos fuimos a Trapani. Hay que decir que los pueblos sicilianos (todos) no son pueblos (al menos como en Galicia), son villas, enormes; aparcas el coche en el centro, o lo que tú supones que es el centro, y resulta que estás como a 2 km de todo...(esta fue la tónica general en todo el viaje, porque no hay, o al menos nosotras no encontramos, circunvalaciones, con lo que tienes que entrar en el pueblo, te dirigirte al “centro”, y ya te has perdido, no encuentras donde aparcar, la policía se lleva los coches(nosotras vimos muchísima policía), no encuentras la salida, ...total, que te pierdes fijo, lo quieras o no), con lo que vuelves a buscar el coche, lo mueves, y otra vez a buscar donde aparcar. Como queríamos controlar el tiempo que nos llevaría llegar al aeropuerto de Punta Raisi, fuimos el martes, y aprovechamos para ver Palermo. Sí, entramos en Palermo después de 2 horas que fue lo que nos llevo desde el aeropuerto. HORRIBLE; lo sé, nos lo dijisteis pero todo lo que os pueda decir al respecto, no sirve de nada si no lo vives: carriles cortados en la autopista por las inundaciones, con el consiguiente embotellamiento elevado al cubo, si a esto le sumas que todos los coches se te echan encima (me harte de pitar y pitar....a coches,motos, camiones, atacaban por todas partes; pero, yo, que soy muy cabezota, no me dejaba amilanar, de hecho, si llego a estar unos días mas en Sicilia, ya conduzco como ellos..), y cuando ya nos dábamos por vencidas (no había donde aparcar), llegamos a la Piazza de la Vittoria, donde nos cascaron 15 euros por aparcar el coche (pagábamos lo que fuera con tal de estirar las piernas, empezaba a tener un tirón en la pierna izda. de tanto pisar el embrague... ) y aquí lo vimos todo: la IMPRESIONANTE Cappella Palatina, San Cataldo, Quatro Canti, Fontana Pretoria, Chiesa del Carmine, San Giovanni degli Eremiti, mercado Ballaro,...y a medio día tiramos para Monreale para ver la alucinante Catedral. La vuelta volvió a ser horrible, al atasco de Palermo tuvimos que sumarle la lluvia, y a esto, que intentando encontrar un atajo inexistente para poder salir de allí, nos perdimos,...Volvimos a Fulgatore por Castellmare del Golfo, precioso pueblecito marinero. El miércoles, nuestro ultimo día en Sicilia, nos fuimos a la preciosa Erice, había niebla con lo que las vistas no eran las mejores, pero nos encantó (subimos con el coche, por que era muy temprano cuando fuimos y estaba ventilado), y luego bajamos a Trapani, en donde ya comenzó a llover y tiramos para Mozia en busca de la bodega que nos habías recomendado (y que no encontramos), pero cada vez llovía más (diluviaba), con lo que, después de fotografiar las salinas (ya que estábamos allí), volvimos a “calarnos” a Trapani en busca de las últimas compras. Teníamos la intención ese día, de darnos un baño en las termas de Segesta, IMPOSIBLE, la tormenta que empezó a caer fue tremenda (rayos y truenos por todas partes, la tormenta daba vueltas sobre nuestras cabezas, caía el agua a cubos... impresionante) de tal forma que volvimos al alojamiento y sobre las 19:00 salimos a cenar (aquello se iba poniendo cada vez peor...) al Voltaggio un par de Canolis gigantes: no fuimos capaces de terminarlos, estaban buenísimos. Y al día siguiente, al aeropuerto y vuelta a casa. En resumidas cuentas, teníamos un itinerario según el cual íbamos a hacer 2.276 km, aproximadamente, y, dejándonos un montón de sitios a los que nos fue imposible llegar (y mira que madrugábamos...), o que no pudimos ver por el temporal, hicimos 1.832km, pero, nos reímos tanto perdiéndonos, hubo sitios que nos dejaron alucinadas, comimos genial y desayunábamos mejor,todos los días llevábamos los bañadores en el coche por si acaso,...es decir, nos lo pasamos muy bien, aunque el último día estábamos un poco preocupadas por el temporal (nada comparable con lo que ha pasado hace unos días)... eso si, corriendo para todas partes, con un montón de anécdotas graciosas. Los sicilianos, gente muy amable y encantadora, se deshacen por entenderte y ayudarte (siempre que nos perdíamos, es decir, siempre, preguntábamos a la gente y nos indicaban por donde ir...) pero, en cuanto a la forma de conducir, quisiera romper una lanza a favor de ellos:como Ourensana y gallega, estoy acostumbrada a las carreteras con curvas (muchas curvas, a lo mejor no tantas, pero nos llegan), me encanta conducir (a mí me relaja, porque me gusta), de hecho se podría decir que aprendí a conducir este tipo de carreteras (hoy en día tenemos autovias, pero hace 15 años no), la diferencia es que no solemos adelantar en línea continua... pero esta es una costumbre de otros países, de hecho en Portugal conducen de forma muy similar, por eso a los gallegos(o al menos a mí), no nos llama tanto la atención; y al mismo tiempo, son muy atentos y educados en la carretera cediéndote el paso cuando estas adelantando y viene otro de frente, algo que es de destacar. En Palermo es otra cosa, no estoy acostumbrada a conducir en grandes ciudades y de hecho no me gusta (por los atascos, perdida de tiempo...) ya que Ourense es una ciudad pequeña y vas a todas partes andando, por eso fue peor de lo que me esperaba en el sentido de caótico y perdida de tiempo (te vas de vacaciones y siempre dices que te vas a relajar pero te resulta imposible, siempre lo quieres ver todo, y los atascos me dan esa sensación de perdida de un tiempo del que no dispones...me pone enferma). Por eso queremos daros las gracias por habernos dado la oportunidad de conocer vuestra tierra y vuestras gentes. Nos gustaría volver, más adelante, y poder ver todo lo que se nos quedó en el tintero, como las islas, pasar mas tiempo en Taormina... como muestra y ejemplo, nos encantó. Muchas gracias.



No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada