lunes, 8 de noviembre de 2010

10 DÍAS POR SICILIA EN OCTUBRE

Diario de viaje escrito por María Pilar

Nuestro viaje por Sicilia fue fenomenal y disfrutamos hasta conduciendo (somos aficionados al automovilismo), eso sí hubo momentos en que nos quedamos perplejos de la mítica manera de conducir siciliana, pero nos adaptamos a las mil maravillas y nos convertimos en unos sicilianos más. Un día, mientras mi marido conducía y adelantaba a un coche de forma reglamentaria, dijo: ¡No me “pone” nada adelantar con raya discontinua! Con eso está dicho todo.
Salimos de Barcelona y en menos de dos horas llegamos a Punta Raisi. Desde el aeropuerto fuimos directos a Cefalú.
Catedral de Cefalú
El claustro de la Catedral
La famosa playa de Cefalú

Aplaudo a Shine Sicily por la elección de los alojamientos, cada uno en su estilo pero todos perfectos y limpísimos.
El primero en el que estuvimos, es toda una lección de cómo se ha de restaurar una casa de forma respetuosa. Mi marido (pocas veces lo hace) felicitó al propietario, que también es arquitecto como él, por lo bien que había llevado las obras. El único pero que le pondría es que en las habitaciones no hay nevera, pero bueno eso es fácilmente subsanable.

El Etna desde el alojamiento

Castiglione di Sicilia

Teatro griego de Taormina

Isola Bella

El B&B de Modica, un auténtico escenario barroco, fue el segundo alojamiento, y también estuvo fenomenal. La única pega que tiene es el aparcamiento que está un poco lejos cuando se va con maletas.

Una vista de Modica desde la terraza de nuestra habitación

Noto

Siracusa, isla de Ortigia

Catedral de Siracusa

Teatro de Siracusa

Oreja de Dionisio

Balcón del Palacio Fava en Scicli

Ragusa Ibla, el Duomo
Ragusa Ibla, vista panorámica desde arriba

Agrigento. Valle de los Templos

Scala dei Turchi

Selinunte
Del ultimo alojamiento de Trapani que te voy a decir, Boris, que no sepas ya: ¡¡¡Fantástico!!! M. y A., además de ser unas personas amabilísimas como buenos sicilianos, sirven unos desayunos espectaculares. Nunca, y hemos viajado muchísimo, nos hemos encontrado con algo parecido.
Desde este magnífico agriturismo pudimos desplazarnos por muchos sitios sin hacer demasiados kilómetros.

La preciosidad de Monreale


Claustro de Monreale

Catedral de Palermo

Segesta

Salinas de Trapani

Erice

San vito lo Capo

Baia di Guidaloca

Lo que más nos ha gustado de Sicilia es su inmenso patrimonio artístico, y lo que menos: el estado de conservación de muchos lugares y sobre todo la suciedad de las calles y carreteras. Es algo que debe cambiar urgentemente.

Los únicos contratiempos que hemos tenido fue que la Villa del Casale estaban a punto de cerrarla para realizar excavaciones. Sólo había dos salas abiertas, y claro nos quedamos con un palmo de narices. Nos volvimos a quedar igual en Palermo cuando no pudimos visitar la Capilla Palatina: ¡¡¡Cerrada por reunión de Parlamentarios!!! Casi me da un pasmo porque soy Licenciada en Arte, mi especialidad es el arte medieval y la Capilla Palatina era de mi máximo interés.
¡Se impone volver a Sicilia! Veremos si el próximo año, siempre y cuando lo permita la crisis, podemos volver a escaparnos, ver lo que nos hemos dejado y hacer un recorrido por las Islas Eolias...

Sicilia a final de Septiembre

Articulo escrito por Job Moya P.

Nuestro viaje a Sicilia ha sido una experiencia inolvidable. Llegamos al aeropuerto de Trapani el domingo 26 de Septiembre. Volar en una aerolínea de bajo coste ha resultado cuanto menos interesante: me parece justo pesar las maletas y pagar en función del peso; lo malo es no tener asignado asiento, pues hay gente que se agita creyendo que se va a quedar sin plaza.

La primera noche la pasamos en un agriturismo cerca de Trapani, donde Franco -que no es la reencarnación del generalísimo- nos recibió muy atentamente a pesar de las horas tan intempestivas a las que llegamos. La habitación amplia y muy acogedora; los desayunos exquisitamente caseros. Cerca del agriturismo hay un restaurante llamado "U pittuso" (el hueco) donde comimos los mejores antipasti de toda la Sicilia, auténtica comida mediterránea: pisto, berenjenas rebozadas, calabacín a la parrilla, tortilla de acelgas, aceitunas, etc...

El primer día visitamos la reserva natural de Lo Zíngaro: hicimos más de 20 km andando -porque quisimos-, y aunque quedamos reventados, mereció la pena la caminata debido al espectacular paisaje, la fauna, la flora y las maravillosas calas, donde nos dimos un placentero y prolongado baño vespertino, que nos supo a gloria. Palmito, zumaque, agnocasto, clavellinas, lentisco, higueras, cornicabras, mandrágora... genuina vegetación termomediterránea entre la que habitan multitud de aves y reptiles. Me llamaron la atención los cuervos, las cornejas cenicientas, y por supuesto la joya del parque, el águila perdicera, que pudimos observar a mediodía cerca de Scopello.


Comimos en Scopello y por la tarde regresamos a San Vito lo Capo con dirección a Erice. La puesta de sol con los acantilados de esta localidad por marco dejaron en nosotros una huella inborrable. Erice es un bello pueblo medieval, al que es mejor subir desde Trapani en funicular, a menos que uno sea masoca del volante y le excite aquello de dar más vueltas que Fernando Alonso. Las vistas desde Erice deben ser para no perdérselas, siempre que la niebla os lo permita; me recordó muchísimo a los pueblos medievales de Aragón y Cataluña (Valderrobres, Besalú, etc...). No en vano, la iglesia-catedral fue ordenada construir por uno de los reyes de Aragón -no sé cúal-.


El día siguiente decidimos visitar Selinunte. Quise adentrarme en la Sicilia rural y evitamos la autovía. Descubrimos magníficos viñedos y peligrosísimas carreteras anegadas por el barro de las recientes lluvias torrenciales, tan familiares para andaluces y levantinos. El Fiat Panda resistió el embite y nos sacó de varios atolladeros, eso sí, con más barro encima que Rambo. Mereció la pena conocer la avifauna agrícola, tan similar a la de algunas regiones agrícolas de España: aguilucho lagunero, garza real, roquero solitario, collalba, colirrojo, cogujada, cernícalo, etc... Después de pasar tres veces por el mismo sitio encontramos la carretera de Selinunte. Magnificos templos, pero demasiado calor para gente esteparia como nosotros. Lo peor de la visita fue la temperatura (alta para nosotros), y las interminables oleadas de turistas que bajaban de los innumerables autobuses: es fácil ser arrollado o engullido por la masa. Lo mejor: las vistas al mar, las dunas, imaginarse el puerto griego junto a la pequeña ensenada, y una hermosísima águila pescadora que nos sobrevoló a escasos metros.


De Selinunte nos fuimos a Palermo por la autovía. Mala elección. Debimos completar el día visitando Segesta, pues estaba incluida la entrada con Selinunte. Pasamos por Monreale, pero no encontramos su célebre monasterio; no insistimos en ello pues la idea era conocer la capital. Odio todas las ciudades y Palermo no iba a ser una excepción. Hora y media para entrar, mal comimos, vimos la catedral, dimos una vuelta por el centro y nos fuimos, otra hora y media para salir. No disfrutamos de Palermo y perdimos la oportunidad de aprovechar la entrada de Segesta y/o visitar Monreale como se merecía.


Dejamos Segesta para la mañana siguiente: sin palabras. Para nuestro gusto la colonia griega más hermosa de toda la Isla. Elegante y austera, su orografía evita en parte la masificación turística, aunque tampoco queda exenta de ella. El teatro es un espectáculo en sí, aunque no haya reprsentación alguna (que las hay). La tarde la pasamos en ruta camino de la costa este: nos salimos de la autopista en Capo d'Orlando, donde la unión tierra-mar forma uno de los paisajes más bellos que jamás he visto. Nos dirigimos a Randazzo cruzando los montes Nebrodi. Territorio sorprendentemente húmedo y fragoso: robledales, hayedos y manantiales por doquier. La carretera es de montaña y hasta el conductor -un servidor- acabó mareado. Merendamos en Randazzo y compramos fruta de muy buena calidad en una de los muchas fruterías callejeras que hay por Sicilia. Es recomendable rondar por Randazzo y ver sus monumentos construidos con rocas negras del Etna.

Nos alojamos cerca de Francavilla de Sicilia. El alojamiento, las instalaciones y el paisaje resultaron de fábula. No daban ganas de salir. Los dueños muy atentos y serviciales. Insistí en conocer mejor los Nebrodi y casi me arrepiento. Las infinitas curvas llegan a resultar exasperantes, por desgracia las horas de sol iban mermando y el tiempo disponible quedaba limitado. No obstante mereció la pena pasear por el hayedo que circunda el Monte Soro, y bordear el lago Maulazzo. Había docenas de personas buscando hongos. Hongos que alcanzan muy buen precio en el mercado y en los restaurantes, pero que merece la pena degustar. Bajamos de nuevo a la costa norte (más y más curvas) y comimos en un restaurante llamado el Grande Pino, donde nos dimos un homenaje con sus exquisiteces: atún rojo, funghi porcini, etc... Lo mejor del mar y la montaña. Nos atendió el dueño en persona y se sentó a charlar con nosotros durante la sobremesa. Hay placeres y momentos que no se pagan con dinero.

Regresamos siguiendo la costa por Messina (otra carretera sinuosa habría acabado conmigo) hasta Taormina, de la cual pasamos olímpicamente al ver el tinglado que había allí montado: mega-aparcamientos, autocares, elevadores, más autocares... Subimos a Castelmola, cuyas maravillosas vistas y relativa paz resultaron un verdadero bálsamo. Hay un restaurante, de cuyo nombre no logro acordarme, decorado sólo con figuras fálicas de buenas dimensiones y muy buen gusto... ¡era literalmente la polla!.


Al día siguiente subimos al Etna para hacer la ruta de la "schiena dell'asino" y contemplar el Valle del Bove. Sólo se me viene a la mente una palabra para definir lo que vi y sentí: SOBRECOGEDOR. El humo del volcán, sus latentes rugidos, las kilométricas coladas de lava solida dejan mudo a cualquiera. Por la tarde visitamos las gargantas del río Alcántara: una espectacular hoz labrada por las gélidas aguas de este río sobre los gigantescos cristales prismáticos que forma el basalto. Me parece indignante que se haya instalado un ascensor para bajar a visitar el fondo de la hoz (en España también se han hecho atentados ecológicos por el estilo), y con gran acierto se ha prohibido el "barranquismo" en el lugar. No me quiero imaginar el impacto que debe suponer para la fauna y la flora acuática el pisoteo permanente de cientos de turistas tan sucios como yo, dejando su roña en las cristalinas aguas de este río.


De allí nos dirigimos al mítico sureste siciliano. Nos alojamos en Casa B., cerca de Pozzallo. La dueña es una gran persona y merece destacar su inteligencia, amabilidad y preocupación por el medio ambiente. El alojamiento amplísimo y de gran rusticidad. Piedra, madera, caña. El entorno natural interesantísimo: mosaico agropecuario formado por dehesas de acebuches, almendros y algarrobos, muy similares a los de la isla de Menorca. Desde esta casa visitamos Siracusa. Ortigia me decepcionó bastante, lo mejor fueron los granizados de mandorla; sin embargo la ciudad antigua es un tesoro para conservar: las latomías, la oreja de dionisio, el magnífico teatro griego... Por la noche visitamos la imponente y señorial Noto.


La mañana siguiente hicimos una excursión por la necrópolis de Pantalica. De nuevo el paisaje, la vegetación, la fauna y la historia se adueñan de todos nuestros sentidos. Lugar recóndito en el corazón de un altiplano calizo -los Iblei- acuchillado por decenas de cursos fluviales que forman barrancos muy similares a los del Sistema Ibérico (Teruel, Cuenca, Guadalajara, Soria), sólo que con mejor clima. En esta zona, como en La Alcarria se produce una miel excelente. La tarde-noche se la dedicamos a Ragusa, donde nos pareció estar como en casa (¡somos de Cuenca, chorra!). La topografía de la ciudad es similar a muchas ciudades del este de España: Cuenca, Albarracín, Bocairent... Los reputados chocolates de Modica se hacen según la receta que llevamos los españoles (sin fundir el azúcar de caña y sin añadir grasas vegetales diferentes del cacao), quienes a su vez la importamos de los Aztecas.




Las marismas de Vendicari son visita obligada para una amante de las aves como yo. Garzas, espátulas, flamencos, decenas de especies de zancudas, etc... Las playas son hermosamente salvajes, pero está prohibido el baño, pues en las dunas desovan las torugas bobas. Cerca hay algunas áreas reservadas para los bañistas (Cala Mosche, etc...), así que por favor, si vais no se os ocurra hincar la sombrilla, podríais destrozar una nidada de tortugas.


De camino hacia Agrigento y San Angelo decidimos adentrarnos hasta la villa romana de Casale. De nuevo autobuses llenos de "guiris" como nosotros. Aunque sólo había unas cuantas salas abiertas, ver los mosaicos mereció la pena. Sorprende lo poco que hemos cambiado. Los lujos se han democratizado, pero siguen siendo los mismos que en época romana: safaris, chicas en bikini jugando al voley-playa, etc.

El Valle de los Templos, en Agrigento, merece casi un día entero de visita, junto con el museo arqueológico. No se puede comprender la ciudad sin conocer el paradisíaco y lujurioso huerto que la circunda. La luz del atardecer sobre los templos y las sombras que proyectan son algo mágico. La antigüedad y la belleza del lugar consiguieron abstraerme e ignorar a los cientos de coleccionistas de fotos tituladas "yo estuve aquí". Se puede completar el día visitando la "Escalera del Turco" un acantilado costero de arenisca blanca (tipo caolín) cuyos estratos forman un graderío natural con maravillosas vistas al mar, que hacen soñar con la no lejana África.


En San Ángelo Piero nos propuso cenar en una casa del pueblo con una familia local y unos cuantos guiris procedentes de Holanda, Alemania e Inglaterra. Nunca he visto un grupo más heterogéneo ni más divertido. Nos llevamos muy buen sabor de boca, no sólo por la cena, sino también por la atención y la compañía. Al día siguiente partimos hacia Trapani para tomar el vuelo de regreso a casa.

martes, 2 de noviembre de 2010

Nuestro viaje a Sicilia: dejar cosas por ver...y así tener una excusa para volver!



Articulo escrito por Eva y Ricardo.

Aunque del año pasado, publicamos ahora este diario de viaje.

Pasado casi año y medio y después de haber realizado algún que otro viaje... podemos decir que el de Sicilia fue el mejor con mucha diferencia. A parte del carácter de los Sicilianos y los lugares que descubrimos, tú tienes mucha responsabilidad (Boris, ndr) en que los buenos recuerdos sigan en nosotros con la misma intensidad que el primer día. Los alojamientos y las gentes que nos acogieron sólo pueden explicarse disfrutándolos.

La llegada, terrible. Nada de lo que has leído en las guías o en los blogs te prepara para enfrentarte a la conducción siciliana. Domingo por la mañana. Junio. Sol de justicia... y el todo Palermo saliendo en dirección a las playas por una autovía que tiene tantos carriles como los conductores necesiten. Indescriptible. Ahora, eso sí, después de superar esa dura prueba todo fue más fácil.

Comida en Cefalú casi encima del mar, refrescante baño de pies... (debería haber uno en cada ciudad) y a buscar el acogedor lugar que sería nuestro primer alojamiento. Castiglione de Sicilia. Realmente "a nuestro aire". Ninguna imposición, sólo tranquilidad, amabilidad y siempre una sonrisa, regla que se mantuvo en todos los alojamientos. Desde allí, excursiones al Etna, Taormina, Gardini Naxos, Isola Bella...




Continuamos hacia el sur. Allí nos encontramos con otro acogedor lugar, en Ragusa Ibla. Sólo podemos dar las gracias a A. y G. por su hospitalidad y por sus consejos tanto gastronómicos como culturales. Kilómetros de aprendizaje y tiempo de relax también. Siempre hay que dejar cosas por ver...y así tener una excusa para volver. Marzameni, Scala di Turchi, Santa María de la Scala, Catania, Palermo...


Por último llegamos a la maravillosa casa de M. y de A.. Era el último lugar en el que íbamos a estar y desde luego que dejó un recuerdo imborrable de nuestra estancia en la isla. Es el lugar ideal para olvidarse del mundo y los dos propietarios entienden muy bien lo que esto significa. No hay duda ¡¡¡¡

Gracias de nuevo, Boris, por todo tu esfuerzo y dedicación. Desde aquí sólo podemos devolver la gratitud recomendando a todos nuestros amigos y conocidos que viajen con este equipo tan formidable que has construido. Para cuando os atreveréis con el resto del mundo ?????

Un saludo.

Eva y Ricardo (junio 2009)

viernes, 8 de octubre de 2010

Una manera diferente de viajar a Sicilia

Comentario de viaje escrito por Miguel G.


La Vuelta a Sicilia en 9 días.

Siempre habíamos viajado a hoteles convencionales de más o menos estrellas y la experiencia en “Sicilia” con ShineSicily (Trinakria Tours) montando una estancia a nuestra medida ha sido estupenda.

El viaje y los procesos son claros desde el minuto uno… las recomendaciones buenas pero una vez que estas en Sicilia, creemos que lo mejor es dejarse llevar y descubrir… preguntar mucho… la gente en Sicilia es muy amable y con ganas de ayudarte… siempre te mandaran a buenos sitios… al menos esa ha sido nuestra percepción.

Navegador?? Creo que perderse es lo mejor que te puede pasar… descubres lugares que no están en los mapas como Motta Camastra… (ver foto) un pequeño pueblo “colgado” entre las rocas y con una vista increíble…


Nosotros decidimos que íbamos a dar la vuelta a Sicilia y lo hemos hecho… sin agobio… hemos conducido mucho pero te permite: primero, mejorar tus habilidades de conducción… (hay que entender que los sicilianos conducen así… te aseguro que te adaptas, a excepción de Palermo donde os recomiendo dejar el coche en el aeropuerto y coger el autobús que os deje en el centro… se ahorra tiempo…) y segundo: te da una visión general de la isla que de otra forma no tienes…

Si tuviéramos que puntuar a los B&B donde hemos estado, sin duda alguna todos son en su estilo y localización únicos y de todos ellos tenemos un recuerdo muy bueno, pero le damos 5 estrellas a lo de Trapani… M. y A. son encantadores, sus desayunos, sin duda los mejores de toda nuestra estancia y la forma tan personal de atenderte es lo que más nos gustó…

Recomiendo a todos los que quieran conocer Sicilia que hablen con el equipo de ShineSicily… los mejores!!

Miguel Gomez y Molina