miércoles, 25 de mayo de 2011

Los colores de Sicilia - Semana Santa 2011

Diario de viaje escrito por Esperanza, Montse, Olivia y Pura

En Semana Santa hemos visitado Sicilia y volvemos muy contentas. Es una isla preciosa, con elementos muy variados e interesantes. En ella pasamos 8 noches, 9 días, y os podemos asegurar que nos hemos dejado mucho por ver.
La agencia de viajes Trinakria Tours nos buscó los mejores alojamientos posibles, eran casas con mucho encanto, sicilianas, restauradas y atendidas por sus propietarios que han sido atentos y encantadores, ayudándonos, con buena información y su atención personalizada.
El solicito F., el propietario del b&b de Agrigento, nos recomienda la mejor
En el B&B di Agrigento nos ofrecieron un desayuno espléndido en unas terrazas llenas de flores, desde las que se divisaba el Valle de los Templos que visitamos y al fondo el mar.
Desde allí nos resultó muy interesante la excursión a los "vulcanelli" curioso fenómeno asociado al vulcanismo, donde hierve el agua y forma pequeños conos en el terreno arcilloso. El espectáculo del campo siciliano es maravilloso, con las montañas dibujadas en varias hileras y ahora, especialmente en primavera, muy verde, lleno de flores.


En Ragusa Ibla, nuestro segundo destino, nos alojamos en otro B&B de pueblo, donde A. y G. han acondicionado el ala de un palacio restaurado para recibir a sus huéspedes. Desde las habitaciones teníamos una vista increíble del pueblo encaramado a la colina y el valle a lo lejos.

Ragusa Ibla desde nuestra ventana
Ibla es una preciosa ciudad antigua, de calles empedradas y edificios impresionantes, imprescindible visitarla de noche, cuando adquiere un tono mágico y atemporal.

Desde allí visitamos los pueblecitos costeros, donde parece que el tiempo se ha detenido -y también el estrés- y en uno de ellos comimos una buena pizza con sardinas, típica siciliana. También nos acercamos a la mítica Siracusa, de imprescindible visita si gusta la historia.

Nos dirigimos después a Ragalna, un pueblo cercano al Etna. Desde allí, con Salvatore y su hijo Javier de Marletta Trekking, subimos al volcán. Impresionante, vimos las fumarolas, nos acercamos a varios cráteres y pisamos nieve, encima del negro profundo de las últimas coladas de lava. Recomendable no perdérselo.


Para llegar a nuestro último destino, Trapani, tuvimos que atravesar de punta a punta la isla, agotador pero resistimos gracias a las paradas que hicimos. La mejor parada en Taormina, precioso, repleto de flores y chic, con vistas a la bahía y lleno de tiendas y turismo con dinero.


Llegamos a Trapani el día de su nombrada procesión de Viernes Santo. Nos sorprendió la de gente que había y sobre todo lo bonita que era la ciudad. No esperábamos encontrarnos con una ciudad con edificios e iglesias barrocos con amplias avenidas donde cenamos pescado en un típico local siciliano.
Si la catedral de Monreale cumplió nuestras expectativas, imprescindible su visita, también Erice y Segesta estuvieron a la altura de lo que esperábamos, pero no pasó lo mismo con Palermo. La capital siciliana nos decepcionó, tan grande con tantos monumentos e historia pero tan descuidada. ¡Una lástima!
Y aquí finalizó nuestro periplo siciliano, superamos la prueba de la conducción, difícil en una isla donde los conductores ignoran el código de circulación por sistema, nos sobrepusimos a los contratiempos, gracias al auxilio de Boris y Giovanni de Trinakria Tours, y nos llevamos un grato recuerdo de la isla y de sus hospitalarias gentes y un gran deseo de poder volver pronto a visitarla y recorrerla de nuevo.

Esperanza, Montse, Olivia y Pura – Abril 2011

lunes, 16 de mayo de 2011