miércoles, 31 de octubre de 2012

Sicilia en pleno verano

Articulo escrito por Juan y Mercé


Por casualidad vimos unas fotos de Sicilia en una revista y nos pareció un lugar interesante para pasar unos días en familia y realmente lo pasamos muy bien. Nuestra conclusión del viaje: no querer visitar toda la isla en diez días, es demasiado grande.
Salimos a finales de Julio desde Barcelona a Catania, donde recogimos el coche y el navegador -fundamental- que nos acompañarían durante los diez días que íbamos a pasar. No llevábamos libro-guía. Para las diferentes etapas nos basamos en las recomendaciones que nos envió Boris, las de las personas que nos íbamos encontrando en el recorrido y las cosas que nos iban apeteciendo sobre la marcha, de forma que el viaje era una mezcla entre escalas programadas, citas predefinidas con algunas personas y ajustes 'online' al tiempo y las ganas de hacer las cosas. Ganas que estaban, en gran parte, condicionadas al gran calor que hacía durante el día (por encima de los cuarenta grados) y lo estupendamente que se estaba en cuanto empezaba el ocaso (entre 25 y 28 grados).


Empezamos, por tanto, cerca de Catania, en Gaggi desde tuvimos la oportunidad de visitar Taromina y las playas de Giardini-Naxos. También desde allí quedamos con Carmelo para que nos acompañase con sus conocimientos y filosofía de la vida (filosofía della domenica, como el decía) a explorar el Etna. Muy interesante y recomendable.
De Gaggi a Dattilo (zona de Trapani). Esta etapa del viaje se nos hizo muy larga a pesar de que paramos en las playas del Capo di Orlando para refrescarnos. Por fin, en casa de P. y S., desde la que visitamos Segesta y la reserva natural 'dello Zíngaro', junto a San Vito lo Capo y con unas calas espectaculares. Volvimos para refrescarnos y acercarnos a Trapani, desde donde tomamos el teleférico para subir a Erice. Al regreso a Trapani, nos acercamos a la zona del puerto para cenar estupendamente en un local que nos recomendó el propio P..
Tras dos noches en Dattilo salimos hacia Sant'Angelo. Hacia el final de este trayecto el navegador se volvió loco e intentó llevarnos por caminos un tanto especiales. De todas formas conseguimos llegar y comer algo en la plaza del pueblo. Después nos recogió Piero para llevarnos a casa de la Sra Mela y el Sr Pino, donde estuvimos estupendamente instalados las siguientes dos noches y desde donde tuvimos ocasión de visitar la playa de Scala dei Turchi y el Valle dei Templi en Agrigento, así como la experiencia de cruzar en pleno día pueblos como Raffadeli, un absoluto caos circulatorio.
De Sant'Angelo a Santa Croce Camerina, junto a Ragusa. Una casa excepcional, sin duda. Para llegar allí, parada en la Villa Romana del Casale, todavía en recuperación y con unos mosaicos espectaculares. Desde la Casina, visitamos Ragusa-Ibla y nos alejamos hasta Marzamemi, donde Yuri nos llevó en su velero a disfrutar de una visión diferente de Sicilia desde el mar. También allí quedamos con Chiara en el castillo de Donnafugata para ir a cenar a una granja de la zona. Sin duda una de las experiencias significativas del viaje: la 'Ricotta calda'.
El último día, camino del aeropuerto, visitamos la antigua Siracusa buscando la tumba inexistente de Arquímedes y finalmente, antes de devolver el coche y hacer el check-in para el regreso, tomarnos un sabrosísimo Arancino y un helado en Catania.

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