miércoles, 3 de julio de 2013

Tramonto Sicano


Me llamo Herminda, no sé si mi nombre os suena de algo, pero soy una de las cuatro viajeras que hemos estado en Sicilia del 17 al 31 de mayo y vuestra referencia es M. S..

Cuando comenzábamos a pensar en el viaje tuvimos la suerte de que nos recomendaran vuestra agencia y gracias a vosotros hemos podido conocer y disfrutar de Sicilia de una forma especial. El único problema es que hemos dejado un montón de lugares por visitar porque nos faltaba el tiempo, pero hemos comido el Pane Cunzato del vecchio forno  de Scopello, un momento mágico del viaje;  hemos subido al Etna con Carmelo que conoce y ama la naturaleza y sabe transmitir sus sentimientos. 

También hemos descubierto Lo Zingaro y hemos caminado por la belleza de sus parajes; y la Madonie con sus Petralia Soprana y Petralia Sottana; y los pueblos de  Monterosso Almo y Giarratana, y las playas de Eraclea Minoa y la maravillosa Scala degli Turchi; y llegamos a Sant´Angelo y nos homenajearon en la panadería con sus dulces de almendra y el pan caliente con orégano y aceite. La preparación del queso por la mañana y más momentos mágicos; además allí encontramos a Pierfilippo, sus conversaciones y la pasta siciliana, que nos preparaba para cenar en su bar de la plaza del pueblo, con hierbas del campo.

Tengo muchos lugares y muchos momentos que no habrían sido posibles sin vuestra agencia, bueno sin vosotros, Boris y Giovanni, porque nos hablaban de vosotros como de viejos amigos.
Los alojamientos han estado muy bien: en el B&B de Palermo, fueron encantadores y muy simpáticos y nos dieron un desayuno que vaticinaba los colores, los sabores y los aromas que nos esperaban por toda la isla.

berenjenas

Todo nuestro cariño para G. del Agroturismo cerca de la Garganta del Alcántara, su casa y el campo que la rodea son maravillosos pero lo mejor es ella con su hospitalidad, su alegría y su ayuda. De verdad ha sido un placer conocerla y nos dio mucha pena cuando nos fuimos al agroturismo de F. y C. entre Ragusa y Santa Croce Camerina, pero también encontramos un lugar magnífico, con sus campos de olivos, sus vacas de raza ragusana, el mar cercano y la luna llena en el jardín, cuando llegábamos al anochecer. F. es muy buen anfitrión. Nos recomendó para cenar un sitio que en realidad era una granja de búfalas, pero no supimos apreciar debidamente la mozzarella que nos pusieron, sobre todo porque era mucha cantidad para nosotras, pero  la cena  en aquel lugar fue una parada especial del viaje.
Nos fuimos, de Santa Croce Camerina, también con pena, para llegar Sant'Angelo y ya os he contado un poco de todos nuestros descubrimientos; nuestro alojamiento fue en una casa especial de una señora siciliana amable y sencilla, nos facilitó lo que necesitamos y nos presentó a sus amigas.  Ese pueblo, sus gentes y sus alrededores merecen al menos una semana para disfrutar. Lo recomiendo.

particular griego

Se nos terminaban los días y la última escala fue en el agroturismo que tenéis en Buseto Palizzolo, cerca de Trapani. Las habitaciones son fenomenales y los jardines también, pero nos atendía un empleado no muy simpático; nosotras tampoco le caímos muy bien, quizá porque llegamos muy cansadas aquel día.
Lo importante es la buena situación desde allí y pudimos recorrer una zona excepcional. Recuerdo sobre todo la carreterita desde Marsala a Trapani, por la costa, con las salinas, llena de luz y placidez y además la zona del norte: San Vito lo Capo, la reserva lo Zingaro y Castelmmare del Golfo.
Era mi segundo viaje a Sicilia, en 1996 estuve 12 días en el mes de agosto, quería volver porque necesitaba refrescar mis recuerdos y no me han defraudado: las  iglesias normandas  de Palermo, ahora he descubierto que deben el maravilloso color de sus cúpulas a un error del arquitecto que las restauró a principios de siglo; la capilla Palatina, las calles palermitanas y los mercados.  Monreale y su Duomo único y maravilloso; estuve en una representación de Aida en el teatro de Taormina, en el mercado de Catania del que recordaba el pescado. Las grandiosas columnas griegas incrustadas en los muros de la catedral de Siracusa, Noto, el culmen del barroco siciliano. La magnificencia y la placidez del templo de Segesta y el paseo por Selinunte. En Agrigento busqué los troncos de los viejos olivos  en los que me fotografié hace tantos años. Ellos no han cambiado.
Esta vez subimos a Erice en funicular pero me pareció igual de bonito que la primera vez pero con mucho más turismo.
Ahora he visto una Sicilia verde, llena de flores y de color, con  un clima maravilloso. Algún día hubo tormenta, pero sirvió para aumentar el espectacular perfil de esos pueblos maravillosos colocados en lo alto de los montes, como  Ragusa y Modica, otros grandes descubrimientos de este viaje.
No voy a decir nada de las algarabías de los pájaros que contaban por todos los rincones; del maravilloso vino, de las pizzas, de la pasta, del pescado, de la fruta y de la granita. Mi preferida siempre la de mandorla y, la amarga mucho mejor. Los olivos, los árboles del pistacho, las naranjas sanguinas, los morales y tantos árboles y tantas flores.
También he encontrado dos nombres preciosos: Donnafugata y Donnalucata. Si tuviera que utilizar un seudónimo sería Donnafugata.
A pesar del Tom Tom, del buen mapa Pirelli y de vuestras indicaciones, nos hemos perdido muchas veces, pero siempre volvíamos a encontrar el camino  porque hemos contado con la ayuda y la simpatía de los sicilianos que son lo mejor de Sicilia. Tenía que hacer un esfuerzo para pensar que estaba ¿en el extranjero? Siempre me he encontrado como en mi casa.
Volveré a Sicilia y no voy a esperar tanto cómo desde la primera vez. Llevaré la guía de Miguel Reyero y contaré con vosotros. Me gustaría quedarme más de 15 días en un solo lugar para vivir más despacio todo lo que la isla ofrece, quizá elija Trapani porque me he quedado con ganas de pasear por la parte antigua, de sentarme en un restaurante o en una de sus maravillosas pastelerías; también quiero conocer las islas y todos los sitios que ahora no hemos tenido tiempo para ver. 
Para todo eso  necesito volver muchas veces.
Un abrazo

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